lunes, 26 de julio de 2010

EVA SOLAMENTE UN POEMA...

EVA
solamente un poema 

Por María Elena Walsh





Calle Florida, túnel de flores podridas.

Y el pobrerío se quedó sin madre

llorando entre faroles sin crespones.

Llorando en cueros, para siempre, solos.



Sombríos machos de corbata negra

sufrían rencorosos por decreto

y el órgano por Radio del Estado

hizo durar a Dios un mes o dos.



Buenos Aires de niebla y de silencio.

El Barrio Norte tras las celosías

encargaba a París rayos de sol.

La cola interminable para verla

y los que maldecían por si acaso

no vayan esos cabecitas negras

a bienaventurar a una cualquiera.



Flores podridas para Cleopatra.

Y los grasitas con el corazón rajado,

rajado en serio…. Huérfanos…. Silencio….

Calles de invierno donde nadie pregona

El Líder, Democracia, La Razón.

Y Antonio Tormo calla "amémonos".

Un vendaval de luto obligatorio.

Escarapelas con coágulos negros,



El siglo nunca vio muerte más muerte.

Pobrecitos rubíes, esmeraldas,

visones ofrendados por el pueblo,

sandalias de oro, sedas virreinales,

vacías, arrumbadas en la noche.



Y el odio entre paréntesis, rumiando

venganza en sótanos y con picana…



Y el amor y el dolor que eran de veras

gimiendo en el cordón de la vereda.



Lágrimas enjuagadas con harapos,

Madrecita de los Desamparados.

Silencio, que hasta el tango se murió.



Orden de arriba y lágrimas de abajo.

En plena juventud. No somos nada.

No somos nada más que un gran castigo.

Se pintó la República de negro



No descanses en paz, alza los brazos,

no para el día del renunciamiento

sino para juntarte a las mujeres

con tu bandera redentora

lavada en pólvora, resucitando.

No sé quién fuiste, pero te jugaste.



Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo,

metiste a las mujeres en la historia

de prepo, arrebatando los micrófonos,

repartiendo venganzas y limosnas.



Bruta como un diamante en un chiquero

¿Quién va a tirarte la última piedra?

Quizás un día nos juntemos

para invocar tu insólito coraje.



Todas, las contreras, las idólatras,

las madres incesantes, las rameras,

las que te amaron, las que te maldijeron,

las que obedientes tiran hijos

a la basura de la guerra, todas

las que ahora en el mundo fraterniz

ansublevándose contra la aniquilación.



Cuando los buitres te dejen tranquila

y huyas de las estampas y el ultraje

empezaremos a saber quién fuiste.



Con látigo y sumisa, pasiva y compasiva,

única reina que tuvimos, Loca

que arrebató el poder a los soldados.



Cuando juntas las reas y las monjas

y las violadas en los teleteatros

y las que callan pero no consienten

arrebatemos la liberación

para no naufragar en espejitos

ni bañarnos para los ejecutivos.



Cuando hagamos escándalo y justicia

el tiempo habrá pasado en limpio

tu prepotencia y tu martirio, hermana.

Tener agallas, como vos tuviste,

fanática, leal, desenfrenada

SE LLAMABA EVA


SE LLAMABA EVA...
Por Alejandro Olmos

En la ciudad del silencio la historia talló su imagen y le dio un pedestal en la eternidad del tiempo.
Hizo de su nombre una bandera, de su vida un ejemplo, y de su muerte un símbolo. 

No fue ella la ilusión de una promesa, porque hizo una realidad de la esperanza.  

No consagró el dogma de un partido, porque fue el amor cristiano de una obra. 

No gobernó a una República, porque reinó en el corazón de los humildes. 

La siguieron los débiles, porque ella rindió a los poderosos.  

La reconocieron los justos, porque ella condenó los privilegios.

La amaron los hambrientos, porque ella fue el pan de su justicia.

En la plaza de las multitudes selló su destino un 17 de octubre.

Y, desde la entraña misma de su pueblo, fue rebeldía, inspiración y nervio al lado del caudillo que parió la patria.

Renunció a los honores del Estado para servir de consuelo al sufrimiento.


El dolor de los desposeídos crispó sus manos y un anhelo de justicia fervorizó su sangre.


La doctrina de Perón se hizo evangelio en la obra de su vida, y agotó su sacrificio al servicio del pueblo.

En el invierno de una noche entró en la inmortalidad de los grandes.

Y un país, convertido en llanto, fue una larga sombra de gratitud y silencio.

El crimen de los bárbaros desterró su imagen en la impiadosa conjura de los odios.

Peregrina en caja anónima, tuvo por sepulcro un suelo extraño, y por lápida un nombre ajeno.

El pueblo la perdió en el día de la derrota.

El pueblo la rescató en el amanecer de una victoria.

En la parábola del arrepentimiento y el pecado, volvió a la patria.

Y la patria le dio tumba junto al caudillo.

Pero el odio de la infamia y la violencia los separó, de nuevo, en la ciudad dividida de los muertos.

La magia de su signo alienta a quienes toman su bandera, y estremece a quienes siguen el eco de su historia.

Se llamaba Eva...

Y en la lucha que ella emprendiera contra la injusticia de su pueblo ganará batallas al conjuro de su nombre.


AO/


Publicado por Agenda de Reflexión el 7 de Mayo de 2005. * Alejandro Olmos, gran luchador del peronismo, patriota de gran actuación en el periodismo y la resistencia es considerado El Patriota de la Deuda Externa por su juicio exitoso contra Jose Alfredo Martinez de Hoz, iniciado durante la Dictadura del Proceso.

jueves, 1 de julio de 2010

A VECES LA MUERTE NO EXISTE

A VECES LA MUERTE NO EXISTE

-No morirá jamás quien pueda sentir lo que yo sentí frente a mi gente. Yo sé que sólo Evita me entendería. 

Por Juan D. Perón

Introduccion: 




En 1993, Enrique Pavón Pereyra (1922 - 2004) publicó su libro Yo, Perón, escrito como si se tratara de las memorias dictadas por el viejo líder en 1974, durante los últimos meses de su vida.

No sería raro que haya sido realmente así, puesto que Pavón Pereyra fue su biógrafo oficial (a pedido del propio Perón), lo que le llevó a realizar un registro exhaustivo de las visitas y conversaciones que al General le interesaba documentar.



De Yo, Perón hemos rescatado párrafos que contribuyen al esclarecimiento de aspectos poco madurados por la historiografía del último y breve gobierno de este ilustre patriota latinoamericano.



Entre ellos, las relaciones con la Juventud Peronista y Montoneros; la legislación laboral y el sindicalismo o su vínculo con Licio Gelli, el ex premier italiano Giulio Andreotti y la logia P2.



En casi todos los textos — algunos casi predictivos, considerando que falleció el 1 de julio de 1974 — brillan los rastros de su incomparable genio político.



(...) Recuerden que la historia nunca se repite exactamente igual. Lo que primero es una tragedia, vuelve a la realidad como parodia. Si alguna vez llegase a haber otro golpe, el pueblo quedará tan derrotado que la vuelta constitucional servirá solamente para garantizar con el voto popular los intereses del imperialismo y de sus cipayos nativos.



(...) Si realmente tuviera la convicción de que la revolución se escribe con sangre, ya les hubiera dejado el camino expedito a los jóvenes, pero tengo miedo que la sangre que corra no sea exactamente la que ellos creen que debe correr, sino la de ellos mismos. Cuando digo esto, pienso en la infinidad de jóvenes que corren detrás de una consigna que creen revolucionaria, sin detenerse a pensar cuanto posee dicha consigna de carácter realmente popular.



(...) Soy consciente de que me queda poca vida. Bastante me han aguantado y bastante bien sobrellevo esta vida de tensiones que no elegí. Quisiera que antes de morir los argentinos se pongan de acuerdo en el camino a seguir.



(...) Cuando Gelli y Andreotti, vinieron a verme a Madrid para ofrecerme los servicios de la logia que comandaban, yo no sabía bien por que lo hacían, ni cuales eran sus intereses más profundos. (...) Ellos recuperaron el cuerpo de Evita como habían prometido, pero no me cobraron nada. (...) ¡Lógico, una vez en el poder me pasaron la factura! Pretendieron que la P2 manejase todo el comercio exterior del país. Les contesté: "¡Ni loco pago una deuda personal hipotecando la economía nacional!". Vicente Saadi que los conoce bien no me deja mentir. El tuvo siempre un contacto fluido con la logia y sabe cómo se manejan en todo lo referido a las deudas privadas.



(...) Asimismo, se reformó la ley de Asociaciones Profesionales. Esta ley tuvo sentido en tanto benefició a los organismos que trabajaban dentro de la ley para contribuir al mejoramiento social, como fue el caso de la CGT, perjudicando de manera expresa y taxativa las asociaciones que se reunían en forma velada para fines inconfesables y cuyas actividades no contribuían a la paz pública



(...) La juventud fue el nudo central de la discordia. No podía ser de otra manera, nueva gente motivada por nuevos avatares. Todo esto yo lo comprendí en su momento, pero como cualquier ser humano me confié. Creí primeramente que la realidad decantaría los excesos y que si la lucha era por el regreso de Perón, con el hecho consumado se aquietarían las aguas. Pero el proceso abierto fue un torrente que no cerraba sus compuertas (...) Primero comprobaron que yo no pactaría con ellos a espaldas del movimiento sindical.(..) Entonces la emprendieron con los dirigentes. Mataron a Rucci apenas había asumido en el poder. ¡Pero si parecen pagados por la oligarquía para desestabilizarnos!



(...) Hoy hablé con el pueblo, quizá por última vez. Por lo menos así, personalmente frente a frente y desde el balcón... Cada día que pasa lo siento como si fuese el último. ¡Con tantas cosas que necesita la Patria, este pobre viejo ya está pensando sólo en él y su circunstancia!



(...) Quizá tenga razón la gente que dice que por el imperio del destino, yo me he transformado en un ser colectivo, y por ello es que debo ser el único ser humano que espera la muerte con la convicción certera de saber que sobrevendrá de un momento a otro, inminente, impostergable. Por eso hoy me despedí de mi gente, de los grasitas de Evita, de los descamisados del pueblo, de los hacedores de la historia. (...) En esta última tarde, cuando regresé del balcón, advertí que no existe la muerte. No morirá jamás quien pueda sentir lo que yo sentí frente a mi gente. Yo sé que sólo Evita me entendería. Se que cuando alguien muere, desaparece del mundo de los vivos. Espero tener ese raro privilegio, del que goza Evita, de no morir, de permanecer como bandera en ese pueblo que tanto amamos, y al que yo me entrego —descarnado— acatando los designios de la Providencia.

1 DE JULIO DIA EN QUE ENTRO JUAN LA INMORTALIDAD.

miércoles, 16 de junio de 2010

16 DE JUNIO EL DIA EN QUE COMIENZA A CAER LA ARGENTINA.

"GENOCIDIO AL PUEBLO ARGENTINO POR CIPAYOS ARGENTINOS".

Imaginemos que un mediodía cualquiera vamos a Plaza de Mayo. 

Que vamos a trabajar, a realizar un trámite, a pasear o a llevar a nuestros hijos o nietos para mostrarles la Casa Rosada, los Granaderos, la Pirámide, la Catedral o el Cabildo.
Imaginemos que nos bajamos del colectivo, del taxi, que subimos las escaleras del subte o que venimos del estacionamiento donde dejamos nuestro auto.

Que vamos caminando por la plaza y en ese momento se acerca un avión y tira una bomba de 100 kilos en la Casa de Gobierno. 
Es el mediodía, miles de personas, como todos los días están en Plaza de Mayo. Ahora bien, esto que nos parece tan difícil de imaginar una vez pasó.

Fue el 16 de junio de 1955. Ese día a las 12:40 una escuadrilla a cargo del Capitán Noriega desciende sobre la Casa de Gobierno.

Su avión dejó caer una bomba de 100 kilos con el objetivo de matar a Perón. Después siguieron mas aviones descargando cada uno bombas de 50 kilos.

Estalló Plaza de Mayo y la gente corría espantada y todo era un caos.

Mientras el vuelo continuo de 28 bombarderos arrojaban casi 100 bombas en menos de tres horas de ataque.
Estos aviones no sólo atacaron la Casa de Gobierno, sino que también lo hicieron con la CGT, el Ministerio de Guerra, el Departamento de policía, el ex Palacio Unzué, de Agüero y Libertador, hoy Biblioteca Nacional, y todas las calles de los alrededores (tratemos de imaginarnos si esto ocurriera hoy).



En esos aviones de la Marina, no sólo iban pilotos de esa fuerza. El Dr. Miguel Ángel Zavala Ortiz, quien después fuera Canciller de Illia, iba en uno de ellos.

Fue piloto de la partida criminal el capitán Osvaldo Cacciatore quien años más tarde se desempeñaría como Intendente de Buenos Aires en el gobierno de la dictadura militar.

Pero es de resaltar que La Convención de Ginebra condena expresamente los bombardeos aéreos sobre una ciudad abierta como Buenos Aires para el caso de guerras entre naciones, sin embargo no obstante lo que establece el tratado debemos decir que estos asesinos tuvieron una conducta doblemente reprochable: porque bombardearon a miles de inocentes y además intentaron derrocar a un gobierno elegido democráticamente por el casi 70% de la población.

Del resultado de semejante masacre no hay números de victimas confiables, pero lo más cercano a la realidad fueron 350 muertos y más de 1000 heridos, todos inocentes trabajadores. Y todo esto pasó un día cualquiera sin que nada anticipara semejante barbarie.



Los sicarios cipayos vendepatrias y traidores vernáculos, respondieron con odio a sangre y fuego y con el: “Se acabó la leche de la clemencia" del Dr. Américo Ghioldi -Partido Socialista-

Decía el General Perón:

La única verdad es la realidad, y la actual realidad nos dice que esta dirigencia burguesa que se ha enquistado en el poder de nuestra Patria, ha incumplido con lo demandado por el pueblo, éstos no han hecho en todo este tiempo más que defender sus propios intereses y la de sus amos externos.

Es por ello que se hace imperiosa y sumamente necesaria la creación de un frente único que nuclee a todas las organizaciones políticas, sindicales, sociales y culturales que luchan contra este sistema neoliberal, oligárquico, inhumano y genocida. La concreción de este frente como herramienta electoral única, es y será sin dudas uno de los más fabulosos proyectos que todo pueblo que lucha por su liberación y contra la opresión puede lograr, es llevar la resistencia a las puertas mismas del imperio colonizador.

El mediodía del 16 de junio de 1955 se produce el bárbaro ataque aéreo de metralla y bombardeo a la Plaza de Mayo, nuestra propia Guernica nativa.



Aviones Gloster Meteor de la Armada de guerra nacional dejan caer sin aviso sobre el pueblo desprevenido nueve toneladas y media de explosivos, incluso una bomba que estalló en el techo de la Casa Rosada y otra que destruyó totalmente a un trolebús repleto de pasajeros.

Era la antesala de la trágica irrupción oligárquica-imperial de tres meses después, que iba a acabar con el gobierno del general Perón.

Un gobierno que entre 1946 y 1955, partiendo de un país tan pobre, injusto y dependiente como el que hoy sufrimos, supo construir una nueva Argentina justa, libre y soberana, modelo para todas las naciones de América.
Que pudo crear un ministerio de trabajo, triplicar los salarios y asignarle a los trabajadores más de la mitad del producto bruto nacional.

Que pudo crear un ministerio de educación y quintuplicar el presupuesto en esa área, doblar el sueldo de los docentes, y construir más escuelas que las hechas a lo largo de toda la historia del país.

Que pudo crear un ministerio de salud pública y multiplicar cincuenta veces su presupuesto, y bajar en solo dos años los casos de paludismo de veintitrés mil a quinientos.



Que construyó, por ejemplo, entre otras setenta y seis mil obras públicas, un gasoducto de mil setecientos kilómetros que transportaba diariamente un millón de metros cúbicos de gas; que construyó también, por ejemplo, el aeropuerto internacional más grande del mundo.

Que produjo todo el carbón, el aluminio, el gas y el petróleo que se consumía. Que creó una planta nacional de energía atómica.
Que convirtió al país en uno de los seis que volaban sus propios aviones a chorro.
Que canceló totalmente la deuda externa.
Que duplicó la renta nacional.
No, estas estadísticas de sueños que en nueve años pusieron al país como modelo de dignidad y desarrollo no podían seguir. Había que acabar con el gobierno del general Perón.

Transcribimos el fragmento que describe el dramático acontecimiento del 16 de junio de 1955 del magnífico historiador Salvador Ferla en “Mártires y Verdugos”, Editorial Revelación, 3ra. Edición, Buenos Aires, octubre de 1972, páginas 24 y 25.

[...] La oligarquía ambiciona el regreso al poder total, la restauración de su régimen y la anulación del proceso revolucionario iniciado en 1943. Conoce los obstáculos porque los ha palpado y reiteradamente se ha roto las narices contra ellos. Son el pueblo politizado, presente, activo; y el ejército, colocado en su exacta ubicación nacional. Al primero planea anestesiarlo mediante el terror; al segundo desarticularlo y reestructurarlo en milicia partidaria a sus órdenes.

La primera y potente inyección de anestesia la recibe el pueblo el 16 de junio de 1955. Ese día sucede en Buenos Aires algo espantoso y absolutamente inconcebible: una formación de aviones navales bombardea Plaza de Mayo.
El pretexto es matar a Perón, a quien suponen en la Casa de Gobierno, para lo cual se bombardea la plaza, se ametralla la Avenida de Mayo, y hasta hay un avión que regresa de su fuga para lanzar una bomba olvidada. Cientos de cadáveres quedan sembrados en la plaza histórica y sus adyacencias, unos pertenecientes a civiles que habían acudido en apoyo al gobierno, y otros de anónimos transeúntes.

Es el primer castigo, la primera dosis de castigo administrada al pueblo.
Es el fusilamiento aéreo, múltiple, bárbaro, anónimo, antecesor de los que luego realizarían en tierra firme con nombres y apellidos [se refiere a la masacre de José León Suárez en la represión del levantamiento cívico-militar del 9 de junio de 1956, a los mártires y verdugos que le dan título al libro].



Entre este grupo de aviadores [entre los que estaba el capitán Osvaldo Cacciatore, que después del 76 cobraría fama y fortuna como intendente porteño del Proceso] que mata desde el aire a una multitud, y los agentes de la Policía de la Provincia de Buenos Aires que “fusilan” a un núcleo de civiles en un basural, tirándoles a quemarropas sin previo aviso, solamente existe una diferencia de ubicación.

Este episodio criminal, este acto terrorista comparable al cañoneo de Alejandría y de ciudades persas efectuados por la flota inglesa, también con propósitos de escarmiento, no tiene antecedentes en la historia de los golpes de estado.
Porque hasta en la lucha entre naciones está proscripto el ataque a ciudades indefensas, y porque la guerra aérea, con el bombardeo a poblaciones civiles, ha sido una tremenda calamidad traída como novedad por la última guerra mundial, que ha merecido el repudio unánime universal.

Nuestro pueblo, que estuvo alejado del escenario de esa guerra, que jamás pudo con su imaginación reproducir la imagen aproximada de un bombardeo aéreo, experimenta ese horror -el horror del siglo- en carne propia, por gestión de su propia aviación.
Y esa aviación que nunca había tenido que bombardear a nadie, que no sabía lo que era un bombardeo real, hace su bautismo de guerra con su propio pueblo, en su propia ciudad capital.



El 16 de junio de 1955, sufrimos los argentinos nuestro Pearl Harbour interno, donde la víctima es el pueblo y el agresor la oligarquía.

Uno de los factores poco conocidos de la caída de Perón es la industrialización creciente del país.
Esto significó un perjuicio considerable para los tejidos y cueros británicos, cuya exportación a la Argentina disminuía rápidamente. La desconfianza británica se transformó en hostilidad cuando comprendió que Perón
se preparaba a explotar las enormes reservas petrolíferas del subsuelo argentino".
"Journal du France". octubre de 1955



Inglaterra y la caída de Perón



En 1964 Perón escribió sobre el tema que nos ocupa: "El imperio británico celebró mi caída como una victoria típicamente inglesa. Ante una Cámara de los Comunes delirante de entusiasmo, Winston Churchill desencadenó todos los fuegos de artificio de su pirotecnia verbal. Señaló que mi derrota era para el Imperio, un hecho tan importante como la Segunda
Guerra Mundial y que no se me daría tregua ni cuartel, hasta el final de mis días".

La sentencia de Churchill se cumplió, Perón no tuvo ni tregua ni cuartel hasta el día de su muerte.



Qué había hecho el Gran Conductor Argentino para que Churchill lo considerase un enemigo de tales dimensiones? Algo muy simple: declarar y hacer efectiva la Independencia Económica del país, que fue solemnemente jurada por todo el gobierno, en Tucumán, el 9 de Julio de 1947. La puesta en marcha de esa Independencia Económica, era revertir y recuperar para
los argentinos, los tres millones de kilómetros cuadrados de la geografía que nos quedaba.

La Argentina primaria del pasto y de la vaca inglesa fue reemplazada por la Nueva Argentina industrial, tecnológica y científica. La Argentina de Perón, consolidada jurídicamente en la Constitución Nacional de 1949, era la puesta en marcha del ideal de los próceres precursores de Mayo de 1810. Era la revancha contra el brutal colonialismo que nos había
impuesto Gran Bretaña, durante un siglo y medio.

Ferns, el célebre historiador inglés contemporáneo, señala en el Tomo I de su obra dedicada
a la Argentina que antes del acceso de Perón al poder,la Argentina "absorvió entre el 40 y el 50% de todas
las inversiones fuera del Reino Unido". (pag. 397)

Estas cifras son más que indicativas de los intereses que la obra del peronismo había lesionado.
Si tenemos en cuenta que durante el decenio 1946/55 Inglaterra tuvo que resignar ante Ghandi su presencia
en la India y que Mohamed Mossadegh había puesto fin a los intereses ingleses en el petróleo de Irán,
comprenderemos la gravitación que nuestro país tenía en 1955 en el derrumbe del Imperio Anglicano.

El reconocimiento que los Estados Unidos hicieron al poder de Perón y de la Argentina Justicialista fue
lo último que pudo soportar la metrópoli londinense de su ex colonia. El acuerdo Perón-Eisenhower con
respecto a la explotación petrolera a través de la "California Argentina" iba a alejar por siempre de
estas tierras a la Gran Bretaña y a las otras potencias europeas asociadas.

Fue entonces cuando Inglaterra se lanzó a la reconquista de la Argentina. Utilizó para tal fin dos
fuerzas tradicionales y muy eficaces: sus diplomáticos y sus agentes diplomáticos. Con respecto a ellos dice

Ferns: "Si el arte de la diplomacia consiste en inducir a otros a tomar decisiones que uno desea que
ellos tomen, los agentes británicos en la Argentina practicaron ese arte con grandes resultados.
Los agentes diplomáticos británicos piden moderación a los actores cuando éstos manifiestan sus feroces inclinaciones contra el Imperio, les hacen zancadillas cuando avanzan demasiado o bien dan un empellón a otros en la dirección que les parece conveniente".(T.
Ipags. 296-299)



El General Perón desde su exilio escribía a Scalabrini Ortíz: "Usted es uno de los intelectuales
argentinos que siempre vio claramente el enemigo real".

Y su recordado y poco difundido trabajo sobre los episodios de 1955 decía: "Quizá un error de nuestra parte fue no haber considerado siempre a nuestro gobierno como una etapa de la lucha secular contra Inglaterra que se inicia con las invasiones inglesas".

Inglaterra y la subversión

En los años que siguieron a 1955, la diplomacia británica no pudo demoler la colosal estructura
levantada por Perón.

La Argentina industrial, tecnológica, científica y cultural y social, seguía en pie a pesar de todos los embates y de las más bárbaras políticas que se lanzaban contra ella.

Los textos ingleses de la época no ocultan su preocupación por el problema. La cuestión se hace
acuciante hacia 1972, cuando el General Perón confirma solemnemente su voluntad de regresar a la Patria.

Entonces aparece el segundo tomo de la obra del historiador británico Ferns sobre la Argentina. Allí
leemos lo siguiente: "Como no sea mediante una guerra civil devastadora, resulta difícil imaginar cómo puede
deshacerse la revolución efectuada por Perón". (pag.247)

Y la guerra civil devastadora para nuestra Patria programada y bien pensada por los estrategas ingleses
"para deshacer la revolución efectuada por Perón", llegó a nuestras playas. No vino solamente con palabras, vino con armas procedentes de Inglaterra.

Recuerdo el día 18 de abril de 1974: Un diplomático británico de nombre Micke Jhon Bishop fue
detenido en el momento de introducir al país un contrabando de armas. El diario "La Nación" inicia la
reseña del gran escándalo, en estos términos: "La Justicia Federal en lo Criminal y Correccional investiga lo relacionado con el secuestro, efectuado el 10 del actual por personal de Prefectura Naval
Argentina, de varios bultos que contenían 17.500 proyectiles calibre 9 mm., munición de guerra, acondicionados en cajas utilizables para pistola, fusil y ametralladora, que fueron desembarcados del [b]rompehielos de la marina británica Endurance"



Y tras dar detalles asombrosos sobre esta invasión virtual en el propio Puerto de Buenos Aires, la
crónica da cuenta de la inmediata libertad del diplomático involucrado, a la vez que señala, como trascendido, que Gran Bretaña había dado al Poder Ejecutivo las explicaciones del caso: "Lamentando no haber cumplido con los trámites que hubiera debido realizar en el caso ante nuestra Cancillería".

Nunca se hicieron públicas las explicaciones que había dado Gran Bretaña. Jamás se conoció la actitud
del Ministro de Relaciones Exteriores de aquel entonces. Dejo el tema para los historiadores revisionistas que quieran ocuparse de los años que van
de 1973 a 1976.

Al descubrimiento de ese contrabando inglés de armas siguieron otros dos, de los que sólo informó el
diario "Mayoría"; uno interceptado en otro buque inglés y el tercero en una aeronave de la British
Caledonian. Si los contrabandos de armas descubiertos fueron tres, ¿cuántos fueron los que no se detectaron?
Nuca lo sabremos, pero sí todos recordamos que "la guerra civil devastadora" lanzada anónimamente contra
el tercer gobierno del General Perón, tenía entonces cuatro frentes bien definidos:

1. El terrorismo bélico con el crimen planificado
2. El terrorismo periodístico con la tergiversación organizada
3. El terrorismo político con la traición reiterada
4. El terrorismo económico con el desabastecimiento, los vaciamientos de empresas y el sabotaje a la producción.

Todas estas eran las formas de la "guerra civil devastadora", declarada en secreto por los ingleses
contra Perón. El objetivo era muy claro: destruir la industria argentina, destruir la tecnología argentina
y destruir la ciencia y la inteligencia argentinas, aniquilando a la Universidad que la produce.

Por estos medios, coherentes y contestes de Gran Bretaña para el Río de la Plata, se buscó reinstalar a
la Argentina en el sistema colonial de la división internacional del trabajo.

Exportadores de cerebros talentosos (2.500.000 argentinos emigraron en busca de trabajo entre 1976 y
1980) e importadores de los laosianos y vietnamitas (ahora también los coreanos en verdaderas oleadas) que
trajo el ministro Harguindeguy para cumplir el "gobernar es poblar", de Alberdi.

La Argentina colonial ha sustituido pues, a la Argentina Independiente de Perón.

Inglaterra y la caída de Isabel

La guerra de las Malvinas enriqueció al país enmartirio y heroísmo. En valor sin par. En abnegación y en coraje. Pero también enriqueció al país con documentos decisivos para explicar nuestra tragedia y nuestra frustración permanente.

De ello es altamente significativo el informe de Lord Franks preparado para el Parlamento Británico por
el Consejo de la Corona y publicado en enero de 1983. El informe de Lord Franks trae una sinopsis de la inteligencia británica sobre la Argentina que arranca del año 1965.

Refiriéndose a las relaciones con el Gobierno Peronista este importantísimo documento dice
textualmente:

"Enero 22, 1976: Los comandantes argentinos son contrarios a aprobar cualquier medida militar susceptible de facilitar el mantenimiento en el poder del régimen de la Señora de Perón.
Si bien es posible que se establezca una corta tregua, es previsible la toma de nuevas medidas (por parte del
Gobierno Peronista) contra los intereses británicos bajo la forma de un aumento de presión hostil, tanto política como económica".

El documento está reproducido en el diario "La Nación" en su edición del día 2 de abril de 1983, página 9. Como es de ver, los británicos preanunciaban las caída del Gobierno Constitucional con dos meses de anticipación.

SIEMPRE MI GENERAL ESTARA EN MI CORAZON.
VIVA LA PATRIA.!!

viernes, 23 de abril de 2010

24 DE ABRIL ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE ALEJANDRO OLMOS


24 DE ABRIL ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE ALEJANDRO OLMOS
¡¡ Si no hay solucion justa, a una deuda que fue declarada usuraria,
Fraudulenta e ilegitima, no hay solucion para la Argentina de mañana !!
Ante un nuevo aniversario de la muerte del Patriota Alejandro Olmos,
solicitamos que el día 24-abril-, sea recordado como merece a lo
largo y ancho del país y su ejemplo de patriotismo, abnegación,
capacidad investigativa incaudicable, sacrificios indecibles,
persecuciones personales y familiares, se transmita a las próximas
generaciones y que jamás ningún gobierno Argentino se les ocurra
endeudarnos de tal naturaleza que un Obispo argentino llegó a decir
que en la lápida de defunción, de no corregir a tiempo este desatino
antinacional antipopular, habría que poner:
"Aquí yace Argentina… vivió pagando y murió debiendo".
Recomendamos el libro de Alejandro Olmos, "LA DEUDA EXTERNA" todo lo que usted quiso saber y siempre se lo ocultaron, quienes y como la contrajeron, Editorial de los Argentinos.
Le costó 18 años de luchas y persecuciones, saliendo la resolución del Juez Ballesteros, que la investigó, años después de muerto Olmos y habiendo prescripto las penas de los responsables.
Por último transcribo el prólogo del libro:
"....prestarás entonces a muchas naciones, más no tomarás prestado; tendrás dominio sobre muchas naciones,pero sobre tí no tendrán dominio." Deuteronomio, cap.15, versículo 6, Antiguo Testamento.
Prosigue Alejandro Olmos: este texto bíblico, que surge desde el fondo de la historia, está marcando el vasallaje de los pueblos por la moneda de la dominación.
Las "deudas" con los centros financieros del poder reemplazan hoy a las armas de los viejos imperialismos.
La deuda es pues el yugo del nuevo imperio.
Nuestra deuda externa argentina actual ronda en los u$s 170.mil millones.
Por último copiaremos textualmente las conclusiones del Informe:
A pesar de los cambios de orden político, de los relevos de funcionarios dentro de cada uno de los gobiernos, y de la vigencia de planes con diferentes denominaciones: durante el período considerado, el plan económico no sufrió variantes fundamentales en lo que se refiere a :
Haber mantenido altas tasas de inflación, emitiendo dinero descontroladamente y sin aumentar la producción.
Haber incentivado la cultura de la especulación y la corrupción, que no solo destruyó la moral del hombre sino tambien la estructura productiva.
Haber cargado los costos de esta política a la gran mayoría de los argentinos, a través de la inflación, la concomitante distribución regresiva de los ingresos y la desocupación.
Haber beneficiado a pequeños grupos que se apropiaron de la gran parte del déficit fiscal y de las ganancias extraordinarias ( lícitas, ilícitas o inmorales ) que generaban las transacciones financieras.
La cuantificación de esta enorme pérdida que sufrió la Nación y que en gran parte figura en la contabilidad del Estado Nacional, es muy dificil de mensurar.... ..
Vcom. (R) VGM. Horacio Ricciardelli

martes, 6 de abril de 2010

MALVINAS ARGENTINAS MARIO CAFIERO

MALVINAS ATLANTICO SUR 2 DE ABRIL DEL 2010
MARIO CAFIERO HABLA DE LA NUEVA INVASION DEL REINO UNIDO.
IMPACTANTE.