viernes, 11 de octubre de 2013

LOS SECRETOS DE GREENPEACE: COBERTURA DEL MI6- PARA EL IMPERIO BRITÁNICO

LOS SECRETOS DE GREENPEACE: 
COBERTURA DEL MI6- PARA EL IMPERIO BRITÁNICO

LOBBY Y ACCIÓN PSICOLOGICA DEL IMPERIALISMO BRITÁNICO.





 “Denme el control de la economía de una Páís y no me importará quien haga sus leyes”.
Mayer Amschel Rothschild
 (1743-1812)

INTRODUCCIÓN     

Nada mas perverso y eficaz que apelar a los sentimientos nobles o valores éticos del ser humano insertos en la conciencia social de un pueblo o una nación con el fin de utilizarlos y manipularlos en detrimento del conjunto de intereses a los que éste representa.

Sin lugar a dudas en este mundo globalizado, esto es tan regular como el aire que uno respira. En el actual contexto mundial, el mercado se ha encargado de perfeccionar este sistema hasta el punto tal de lograr la influencia sobre las actitudes, estados de ánimos y conductas del ser humano en todos los aspectos y niveles de su vida sin descuidar o dejar al azar situación alguna, obteniendo como consecuencia directa el resultado mas brillante de la aplicación de éste sistema de ingeniería social: el consumo.

El sistema que representa la Ingeniería Social, y sus mecanismos de inducción psicosocial tales como la Acción Psicológica y los métodos de manipulación e influencia subliminales aunque en su aplicación parecen ser complicados, su funcionamiento es tan facíl de explicar que puede compararse con el sistema de comunicación básico que consta de un emisor, un mensaje, un canal y un receptor.

             

EL PODER DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Cuando uno se pregunta que tanto puede influir una información sobre nuestra conducta, la respuesta es simple, sencilla y comparable con situaciones cotidianas, como por ejemplo cuando en diferentes medios de comunicación se refiere a una creciente ola de asaltos o de inseguridad (La seguridad es una sensación o estado de ánimo) al salir a la calle uno comienza a tomar ciertas precauciones o a desconfiar de cualquier transeunte, se prevé al salir solo o de noche. Ésta acción de precaución o prevención es la misma que la de salir con un paraguas o un piloto si se escuchó por algún medio que se pronostica lluvia; nada mas que un reflejo inducido. Por mas que esta reacción haya sido producto de la deducción lógica del hecho de que si estaría por llover era mejor llevar paraguas para evitar mojarse, la deducción fue plenamente inducida. Todas estas formas de manipulación que tienen por objeto ifluenciar las conductas, actitudes y estados de ánimos de un público objetivo determinado se denominan ACCIÓN PSICOLÓGICA.

Este simple y sencillo mecanismo de concientización efectivo puede ser aplicado y dirigido de manera masiva o selectiva bajo cualquier tipo de ideología que se lo use, como una de las armas silenciosas por excelencia mediante la cual efectuar un ataque sobre un grupo humano o público blanco determinado en cualquier aspecto, ya sea político, económico, ideológico, cultural, étnico, religioso, etc.

Es ya ampliamente conocido el trabajo de investigación llevado a cabo por los departamentos especiales del Ministerio de Defensa británico encargados de la Psicological Warfare (Guerra Psicológica) y el Profundo conocimiento y práctica que sobre éste campo en particular han adquirido junto a sus pares estadounidenses.

Conocedores de la amplia ventaja del aprovechamiento logrado por la Inteligencia Cultural Estratégica (ICE) desarrollada por el Foreign Office consistente en el conocimiento total y absoluto de la Historia, la cultura, la religión, política, idiosincrasia, contradicciones, etc de un país o una nación determinada; los británicos han sabido aprovechar el conocimiento o la inteligencia realizada a un nivel superior sobre un determinado país para explotar contradicciones, provocar guerras civiles, luchas sociales y conflictos étnicos, raciales, culturales, políticos y religiosos a lo largo y ancho de todo el mundo.

 Aunque menos sangrientas, mas baratas, redituables y efectivas, la aplicación de la ingeniería social y la acción psicológica en la globalización ha encontrado su uso en la adquisición de mercados y la protección de recursos estratégicos del Reino Unido en diferentes partes del mundo.

 A eso es lo que se ha dedicado una de las empresas británicas de acción psicológica, cuya acción se ha servido de la ecología y la defensa de los espacios verdes para la adquisición de mercados y recursos estratégicos en pro de la Gran Bretaña a la vez que se ocupa también de destruir todo desarrollo tecnológico autóctono por parte de cualquier país que afecte sus propios intereses.

 Este es el caso particular de la mundialmente conocida firma empresarial GREENPEACE sociedad anónima cuyo accionar; aunque a nivel global coincide unilateralmente en la defensa de intereses ingleses, nos ocuparemos en analizar detenidamente su actividad sobre territorio nacional.


¿QUIEN ES GREENPEACE? 

Con mucha pompa publicitaria y orientada hacia cierto público joven y no tan joven GREENPEACE se presenta ante el mundo como una organización ecologista holandesa de caracter internacional dedicada a la “Protección del medio ambiente y la ecología”, según reza su Objeto Social con el que figura inscripta en el estatuto de su fundación en el registro de la Inspección General de Justicia (IGJ).

GREENPEACE ARGENTINA, con  domicilio en calle MANSILLA 3046. Capital Federal. Tel 4962-0404, fue constituida en Argentina el 12  de Enero de 1987 en la Escribanía David P. Rocca. Estatutos aprobados por la IGJ - Res Nº 000884 del 14DIC87, Exp. C-10.139, nombrándose autoridades en dicha oportunidad a:

 

- Presidente: Beatríz María ALASIA DE HEREDIA.Fecha de Nac: 22ABR42. ID: LC 4.278.887 - Residente en el exterior.

- Secretaria:  Tani Marilena ADAMS. Argentina con nacionalidad Británica. Residente en el exterior.

- Tesorero: Stephan Gregory SAWYER. Nacionalidad Británica. Residente en el exterior.

- Concejero: Jorge ROMANO. Residente en el exterior.

- Apoderado: Pablo BERGEL.ID: LE 4.549.845.

 

En dicha oportunidad los trámites fueron iniciados el 17NOV86 por Georgina GENTILE, domiciliada en Tucumán 941, 5º “k”, Capital Federal; Estado Civil, divorciada, ID DNI 3.300.367 con poder especial de la internacional STICHING GREENPEACE COUNCIL,obtenido ante el escribano público de Lewes (Reino Unido), Paul Gerard ARDAGH.


Greenpeace Argentina, se constituyó en un primero momento con un patrimonio base de 10 mil Dólares reconociéndose como parte de una organización internacional y miembro del STICHING GREENPEACE COUNCIL cuyos fundadores son David Mc TAGGART y Ben METCALFE.


Sus fondos se depositan en varios bancos entre ellos:


- Banco Citibank Cta. Pers. en pesos.

- Banco Citibank Cta. Pers en Dólares.

- Banco Citibank de Nueva York.

- Banco Nación Caja de Ahorro.


Lo interesante de los ejercicios económicos de GREENPEACE ARGENTINA son sus detalles sobre los orígenes de sus fondos, cuyas subvenciones reflejan los importantes montos de dinero recibidos desde el exterior que claramente superan a todas las formas de recaudación de la fundación, hecho que evidentemente pone al descubierto la acción de lobby que através de

estos fondos se ejercen sobre GREENPEACE para determinadas y específicas campañas, como a contiuación se podrá ver.

 

RECURSOS AÑOS 94/ 95/ 96/ 97.

                                                             31DIC94                    31DIC95

 

- Subvenciones del Exterior                 834.433,50                592.052,53

- Cuotas colaboradores                        25.942,67                29.343,46

- Utilidades por ventas                          48.817,20                  16.730,67               

- Otros ingresos                                     8.600,40                  14.948,74  

- Gastos administración                      274.937,65             246.310,06

 

                                                              31DIC96                  31DIC97       

 

- Subvenciones del Exterior                 423.110,98                 447.886,71

- Cuotas colaboradores                       89.998,99               276.825,23

- Utilidades por ventas                         59.394,43                     8.485,95

- Otros ingresos                                  66.121,75                   78.315,42

- Gastos administración                    217.941,03                 225.899,71

 

 

OBJETIVOS TÁCTICOS Y ESTRATÉGICOS DE GREENPEACE

 

            Como públicamente lo ha hecho a través de sus distintas campañas anuales realizadas, tomaremos para el análisis el ejemplo de la del año 1997. En la citada campaña se proponía en dicha oportunidad lograr los siguientes objetivos:

 

1.-        Imponer una legislación conforme al concepto inglés de ecología.

2.-        Impulsar la Patagonia como REGION NO NUCLEAR.

3.-        Confrontar las flotas pesqueras ilegales europeas y asiáticas en el  Atlántico Sur.

4.-        Evitar la Ampliación en la capacidad de generación nuclear o la extensión de la vida útil de las centrales.

5.-        Evitar la iniciativa del proyecto del reactor de mediana capacidad INVAP.

6.-        Impedir la conclusión de Atucha II.

7.-        Apoyar el plan de cierre de plantas nucleares “2010 sin Energía Nuclear.

 

Un analisis de los objetivos de sus campañas evidencian a las claras la acción psicológica que detrás de la máscara de la ecología oculta sus verdaderos objetivos que son:

 

1.-        Impedir todo tipo de desarrollo tecnológico de los países en vías de desarrollo.

 

            a) En la Argentina concentra su accionar en el ataque a la investigación y desarrollo tecnológico nuclear Argentino a través de la sistemática campaña realizada contra las centrales nucleares argentinas, y no así contra las termoeléctricas que son las contaminantes y en poder de capitales británicos.

 

2.-        Realización de lobby a través de las campañas de Acción Psicológica (AP) con la excusa de la ecología para atacar a concesiones de capitales ajenos a los británicos en favor de éstos últimos.

 

            a) El ejemplo mas claro de ello fue cuando en Junio de 1998, luego de una extensa campaña realizada en defensa de los jaguares de la selva de Yungas; que incluyó la adhesión del pintor Uriburu, lobby en el congreso de la nación y manifestaciones frente a la sede de la empresa Techint; la que había sido realizada a los efectos de impedir la construcción del gasoducto NorAndino que atravesaba la misma y que Techint construía para la empresa de capitales franceses Tractebel; logró luego de su extensa campaña de acción psicológica (para la que abitualmente llovieron los fondos del exterior) que  la Jueza Federal de Salta, Susana CÓRDOBA ordenara la suspensión de las obras del gasoducto; beneficiando con ello a la empresa GAS ATACAMA de capitales estadounidenses y canadienses cuyo gasoducto hace un trayecto mas extenso y extiende su beneficio a minas de propiedad británicas.

 

            b) Idénica situación ocurre con la constante campaña que Greenpeace realiza a los efectos de denunciar la “Devastación” de la flota pesquera JAPONESA en el sur de nuestro país, pero obviando hacer mención de la depredación de la riqueza ictícola que hacen tanto las flotas INGLESAS como las RUSAS que pescan con permiso de la primera, y a las que nunca se molestaron en denunciar ni en mencionar.

 

3.-        Crear una falsa conciencia sobre la contaminación y el recalentamiento global (Efecto Invernadero) responzabilizando a los países del tercer mundo o en vías de desarrollo de la contaminación del planeta siendo en cambio los desarrollados del llamado “Primer mundo” los principales emisores de dióxido de carbono, contaminante.

 

            a) Culpan a los consumidores de desodorantes y otros productos envasados con CFC, pero no hacen nada en concreto contra las fabricas de heladeras y las plantas productoras de gases para refrigeración como el FREON, principales fuentes contaminantes y monopolios industriales de capitales Canadienses, Estadounidenses y británicos.

Es evidente con lo expuesto que el accionar de GREENPEACE (que no tiene nada de ARGENTINO), no es sistemático ni constante sobre puntos cruciales como ser la defensa de la ecología que tanto se atribuye, en general y de manera desinteresada sino que por muy lejos actúa de manera específica sobre objetivos concretos para los que realiza determinadas campañas, lo que se refleja en el hecho de los grandes saltos que existen en las mismas y la trascendencia que a nivel mediático se da a ciertas acciones que la organización realiza coincidente con la llegada de fondos desde el exterior y cuyo eco da vuelta el mundo, casualmente con todo aquello inherentes a accionares plenamente encuadrados dentro de sus objetivos estratégicos, que son: la defensa de los recursos estratégicos en beneficio de Gran Bretaña y países socios y el ataque de todo tipo de desarrollo tecnológico autóctono.

 

El simplismo con el que GREENPEACE opera mediante un arduo bombardeo mediático sin apelar nada mas que a los sentimientos nobles, que lleva a figuras mediáticas de conocida relevancia en la juventud (el auditorio objetivo predilecto y mayoritario target por excelencia de estas organizaciones) a apoyar todo tipo de campañas que la organización realiza aun en contra de lo que se encuadra dentro  de los intereses estratégicos nacionales, evidencian una vez que la desinformación cumplimentada sobre cierto innegable grado de ignorancia basado a veces en el desconocimiento o inclusive en la buena fe, puede ser la menos costosa y mas efectiva de la armas del enemigo, la manipulación a través de la acción psicológica.

Durante la guerra de Malvinas , aviones argentinos , mediante el empleo de exocet,  hundieron  al crucero Sheffield, que contenía armas nucleares.

Infructuosamente los británicos trataron de reflotarlo durante 6 días y no lo consiguieron. Se Hundió, con el arsenal  nuclear. ( esa era la razón de su salvamento)

Greenpeace, no hizo mención o eventualmente una tibia denuncia contra el imperio británico, por este tema gravísimo.

La acción lobbysta no sólo se centra en Argentina, sino en todo el mundo y en particular  sobre  Lo países en vías de desarrollo atacando cualquier industria nacional , como transgénicos,  y principalmente el lobby británico, contra la importación de resididos radiactivos contaminantes, que si bien , son riesgosos y perjudicables, y no recomendables, no los movería el bien noble de tratar de frenar la importación y tratamiento, sino que es el “Ataque real es a Australia” protectorado desde tiempos inmemorables  del Imperio Británico, y atacar el desarrollo nuclear argentino. Por mas que esto sea correcto y hasta este en la constitución.

Con respecto a la pesca Ilegal , todos los gobierno por desidia o bien por coimas ( ya sean provinciales o nacionales), han dejado depredar el mar argentino, poniendo en riesgo los recurso itícolas.  Si usted tiene un pesquero ilegal , en Rusia, de seguro será detenido, y eventualmente ametrallado, lo mismo ocurre en EE.UU.  Aquí en La Argentina, es “paso libre para los piratas”

 Investigación sobre el Sheffileld
  
¿Hubo armas nucleares
en la guerra de Malvinas?

La idea de este informe es plantear la posibilidad cierta de la existencia de armas nucleares durante la guerra de Malvinas, y de haber existido cual era la causa y el propósito de la presencia de esas arma en la zona de conflicto.

Para las potencias nucleares es una practica habitual mantener en secreto la ubicación y el destino de las armas nucleares. El Reino Unido no escapa a esta regla, por lo que no se puede asegurar la presencia o no de estas armas de destrucción masiva en la guerra de Malvinas.

Cuando se manejan hipótesis sobre la posibilidad de utilizar armas nucleares, se tratan en el mas estricto secreto y no se dejan constancias por escrito. Y en el caso del Reino Unido la Ley de Secreto Oficial prohibe su difusión por treinta años, aumentado a noventa en 1984.

Las versiones que circulaban por la prensa internacional al respecto de la presencia de armas nucleares en Malvinas, motivaron a representantes argentinos que se hicieron eco y plantearon el hecho en distintos foros internacionales.

A lo que el Reino Unido ni negaba ni afirmaba, para después terminar declarando que la "utilización" de estas armas en este conflicto de Malvinas era "inconcebible" o "impensable".

Cuando se produce el desembarco argentino en las islas Malvinas, el 2 de abril de 1982, parte de la flota británica estaba practicando ejercicios navales en conjunto con miembros de la Organización del Tratado el Atlantico Norte (OTAN).

Este ejercicio "Spring Train" incluía la manipulación de armas nucleares y la orden de dirigirse al Atlántico Sur fue tan rápida que se cree que no hubo tiempo de descargar estas armas.

El destructor Británico Sheffield fue uno de los barcos que participaba en el ejercicio "Spring Train" antes de la guerra y el 4 de mayo de 1982 fue atacado exitosamente por aviones argentinos y averiado mortalmente.

La agonía del destructor Sheffield duro 6 días en los que la armada británica se empeño en remolcarlo, algo ilógico, si se tiene en cuenta que el Sheffield no tenia ninguna posibilidad de salvarse.

El empeño en remolcarlo fue otro hecho que alimento la teoría de que el Sheffield estaba dotado de armas no convencionales, y que durante los seis días que lo remolcaron desembarcaron el material atómico que había a bordo.

En el mismo parlamento Británico varias veces se planteo esta posibilidad, un ejemplo fue una pregunta hecha en la Cámara de los Lores por Lord Jenkins of Putney:

"Pido al gobierno de su Majestad que asegure que las fuerzas de tareas de las islas Falklands, no usara, desplegara o llevara armas nucleares".

Este pedido lo contesto el Ministro de defensa Vizconde Trenchard:

"Puedo declarar categóricamente que no hay posibilidad alguna de que nosotros usemos armas nucleares en esta disputa. Ha sido de larga data, de sucesivos gobiernos, no negar ni confirmar la presencia o ausencia de armas nucleares en un lugar determinado".

El 4 de noviembre de 1982, en la Cámara de los Comunes el diputado Tam Dalyell, planteo la teoría de que el gobierno de Tacher sabia los planes de desembarco argentino en Malvinas y dijo:

"Resulta claro, de la evidencia proporcionada por el Sindicato Nacional de Marineros y otros, que barcos, incluido la nave auxiliar de la Flota Real Fort Austin, recibieron ordenes de viajar de Giebraltar al Atlántico Sur el 28 y 29 de marzo. Resulta también claro que algunos de esos barcos, entonces o mas tarde eran portadores de armas nucleares."

"Este problema no es teórico tenemos evidencias de que el HMS Sheffield se hundió con armas nucleares a bordo".

El 2 de septiembre de 1991 la Organización Marítima Internacional con sede en Londres incluyo al Sheffield en un inventario de material radiactivo en el Atlántico Sur.

En una entrevista para la televisión Brasileña el 28 de marzo de 1983, un periodista le pregunto al canciller británico Francis Pym, si era verdad que en el Sheffield y en el Coventry se hundieron con armas nucleares o si las llegaron a rescatar.

Francis Pym contesto con frases como:

"Nunca decimos done hay armas nucleares"

"Nuestras obligaciones con los tratados fueron totalmente cumplidas"

"Nunca fue cuestión de que armas nucleares fueran usadas bajo ninguna circunstancia en esa región".

Los submarinos, Polaris, propulsados nuclearmente tienen entre su armamento convencional misiles con ojivas nucleares.

Durante la guerra de Malvinas uno de estos submarinos fue despachado al Atlántico Sur para ser utilizado "en caso necesario"

¿Para que?

En una carta a su esposa fechada el 7 de abril de 1982 el teniente británico David Tinker que estuvo en el teatro de operaciones, le decía que habia escuchado sobre la posibilidad de bombardear el territorio continental argentino y que un alto jefe al que no nombro decía:

"Dejen caer una gran tela blanca sobre ellos (por el Polaris)" y termina diciendo la carta: "Gracias a Dios que no esta al comando".

El 4 de noviembre de 1982 en la Cámara de los comunes se dijo:

"No es suficiente decir: Ah, pero nunca habrían sido usadas... —Yo le digo a la cámara que si uno es atacado con un Exocet, hay una tentación tremenda a destruir las bases de donde provienen los Exocet. Si hay reglas de combate y uno tiene armas nucleares, ¿cómo pueden algunos de nosotros estar seguro de que esas armas no serán usadas? Mas aun, cuando sabemos que a raíz de las ordenes dadas al Conqueror para que hundiera al Belgrano, la Primer Ministro está al comando de estos asuntos.

Simplemente les digo a la cámara que una persona que fue capaz de dar ordenes de hundir al Belgrano por que estaba cercana una transacción que le era inaceptable desde el punto de vista interno, y por que no podía rehusarse fácilmente a los ofrecimientos de transacción que estaban viniendo del Perú y Estados Unidos es ciertamente capaz de disponer el uso de un arma nuclear."

 

Al producirse la ocupación argentina en Malvinas, hubo en Londres una reunión de alto nivel para considerar las alternativas que tenia Gran Bretaña para enfrentar la situación.

Una de las hipótesis fue responder con un ataque nuclear por medio de un submarino Polaris.

El Probable blanco para un ataque nuclear como amenaza o como demostración, fue la provincia de Córdoba. La amenaza nuclear podría haber sido usada si alguno de los buques capitales de las fuerzas de tareas, uno de los portaaviones o el transporte Canberra, hubiese sido destruido por un misil.

Incluso se cree que la orden de desplazar un submarino nuclear Polaris fue dada después del hundimiento del Sheffield.

De tanto en tanto, cuando aparecen en las costas de la Patagonia pingüinos muertos, se atribuye el fenómeno a la polución emanada del Sheffield.

Aunque todo indicaría que si el Sheffield verdaderamente tenia armas atómicas y si en verdad esta a 2.000 metros de profundidad los riesgos de contaminación radioactiva serian nulos

El gobierno argentino en un comunicado fechado el 17 de mayo de 1996 expresaba:

"Los eventuales impactos ambientales por la presencia de armas nucleares en el Atlántico Sur Occidental e insular así como en el medio ambiente marino son objeto de atención y estudio por parte de las autoridades argentinas y de sus organismos técnicos".

"Desde 1982 hasta la fecha, se sigue con atención y preocupación los rumores y debates de la posible presencia de armas nucleares en el HMS Shefield"

El 20 de mayo de 1996 un representante del Ministerio de Defensa británico contestaba:

"No hay riesgo para el medio ambiente marino en el área donde se hundió el Sheffield"

Pero dos días antes le preguntaron al mismo vocero de Defensa cuales habían sido las medidas que tomo el estado británico para extraer material radioactivo del Sheffield, la respuesta fue:

"Ninguna"

 
 CLARÍN :  SUPLEMENTO RURAL 3 DE FEBRERO DE 2001


COLUMNISTAS: PRIMER NIVEL
El juego de Greenpeace

El presidente de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID) plantea su malestar por las continuas trabas que la organización Greenpeace pone al desarrollo y comercio de cultivos transgénicos. "Han envenenado de miedo a los consumidores y su objetivo ha dejado de ser la seguridad alimentaria y ambiental", acusa en este artículo. También afirma que el perjuicio lo sufre toda la Argentina.

VICTOR TRUCCO


Las noticias que aparecieron en los diarios de los últimos días, señalan que Greenpeace impide la descarga de soja argentina en los puertos de Dinamarca y Holanda por ser transgénica. ¿Es esta, una buena o mala noticia para la Argentina?

Analicemos el comportamiento de Greenpeace frente a dos situaciones: el mal de la vaca loca y los cultivos transgénicos. El mal de la vaca loca no se presume peligroso, es peligroso; y de hecho esta científicamente comprobado que la enfermedad se transmite al hombre. Sin embargo, Greenpeace nunca se ocupó de la presencia de los derivados cárnicos europeos en nuestros supermercados, como sí lo hizo con productos transgénicos, de los que se sabe científicamente que no ofrecen peligros.

Todos los argentinos sabemos que nuestras suertes e infortunios están en gran medida relacionados con la economía. Nadie pone en duda que debemos exportar más. Por eso llama la atención que cuando logramos duplicar la producción de soja, gracias al empleo de la biotecnología, y Greenpeace realiza actividades ilegales para impedir que nuestros productos desembarquen, los argentinos no repudien este hecho, incluidos los propios miembros de la entidad.

¿Qué es lo que en realidad ocurre en la Unión Europea? Por una historia de incidentes con los alimentos, que todo el mundo conoce y cuyo último y más escandaloso caso fue el de la vaca loca, los consumidores europeos se tornaron escépticos a las "afirmaciones oficiales" de sus gobiernos respecto de la seguridad de los alimentos. Y aclaro que son "afirmaciones oficiales" y no conocimientos científicos. Mucha gente cree que lo que dicen los funcionarios es lo que dice la ciencia y muchas veces no es así, porque juegan intereses.

Los conocimientos científicos son los que se publican en las revistas especializadas y los afirman las Academias de Ciencias. No los que dice un funcionario de un Ministerio Público, aunque sería importante que coincidieran.

Este error de los organismos oficiales europeos, en no reconocer primero los riesgos posibles y luego los riesgos concretos, fue utilizado para generar dudas sobre algunos campos de la aplicación de esos conocimientos científicos.

Si la biotecnología no es segura cuando se aplica a las planta para producir alimentos, ¿por qué tendría que serlo cuando se aplica a la medicina para producir medicamentos? Más aún teniendo en cuenta que estos últimos se inyectan y los alimentos se ingieren y son descompuestos en el aparato digestivo en los elementos más simples de la nutrición.

Sin duda hay ignorancia o mala fe, o ambas cosas, y Greenpeace no es ajena a estas circunstancias. Han aprovechado la susceptibilidad de los consumidores, un sentimiento antiamericano de los europeos, anticapitalista de mucha gente y antiempresas multinacionales de otras, para tratar de demonizar los transgénicos. Estas organizaciones han envenenando de miedo a los consumidores, y su objetivo ha dejado de ser la seguridad alimentaria y ambiental.

Los supermercados, que son prácticos, y los gobiernos, que son demagogos, se proponen moratorias, "etiquetar", no vender OGM, etcétera.

Pero veamos que ha pasado en estos cinco años de soja RR, con Europa. En el 95 se exportaron 4,8 millones de toneladas de harina de soja a la Unión Europea, cuando recién empezábamos a sembrar soja RR. En 1999 exportamos 8,6 millones de toneladas de harina y en el 2000 la tendencia se mantuvo aunque no están publicados los datos.

Es decir que mientras se estudian las disposiciones que van a regir el comercio de los OGM, se descargan 430 barcos de 20 mil toneladas de producción argentina en los puertos europeos.

En julio del 2000, en Lóndres se reunieron siete Academias de Ciencias, de las más prestigiosas del mundo, y afirmaron la seguridad de la biotecnología agrícola, la esperanza que esto significa para la alimentación mundial y expresaron la necesidad de implantar sistemas reguladores de la salud pública en cada país, por lo cual bregamos todos.

Por ese motivo, a pesar de los que digan las noticias y de los pronósticos pesimistas sobre los OGM, la Unión Europea adquiere nuestra harina de soja, porque sabe que es segura y la necesita. El 75% de la proteína vegetal que se consume para alimentación animal es soja y no tiene sustituto, al menos por ahora. Es más, será nuestra soja la que reemplazará a la harina de carne que consumían y fue la que ocasionó la BSE.

Por eso, la adhesión de la Argentina a la aplicación de la biotecnología en la agricultura ha sido una decisión acertada. Los productores, industriales y exportadores han respondido al desafío duplicando la producción de soja. Ahora tenemos que cuidar ese logro.

No me extraña la actitud de Greenpeace. Me sorprende la actitud de muchos argentinos que contribuyen, incluso de muchos medios que ceden espacios gratuitos, con una institución que resulta hostil a los intereses de nuestra Nación. Exportar no es el resultado de una empresa. Es el esfuerzo de un país y todos los argentinos tenemos que cuidar las exportaciones.

Permanentemente la población está sometida a ajustes, para que la economía se mantenga bajo control. Las exportaciones son el anti-ajuste, porque la economía cierra sumando ingresos y no restando gastos. Atentar contra nuestras exportaciones no es perjudicial solo para los productores agropecuarios, es perjudicial para todos los argentinos.

Yo admito que se puede pensar distinto. Admito que la gente de Greenpeace piense de otra manera. Vivimos en un país con democracia. Pero ellos deberían transformarse en una agrupación política, que incluya en su plataforma "que está prohibido producir de tal o cual manera". Lo que no pueden hacer es tomar "su verdad", como "la verdad" y destruir lo que no funciona como les parece. Eso siempre se llamó subversión.

La biotecnología no es un invento clandestino. Es una ciencia y su aplicación a generado posibilidades enormes, que bien empleadas producirán grandes beneficios para la Humanidad.

También lo es la biotecnología aplicada a la agricultura que estamos empleando, que permite mejorar la producción de alimentos. Pronto los beneficios ya no serán solo cuantitativos y ambientales. También tendrán que ver con la calidad de los alimentos: más y mejores pro teínas y aceites, mayor concentración de vitaminas, etc. Todo esto llegará, porque está en marcha.

Sé que estamos directamente relacionados, que seremos los primeros beneficiarios de esta mayor producción. ¿Qué tiene de malo esto?. También sé que con nuestras mayores cosechas hay más alimentos para el mundo, y que cuanto más alimentos haya, más económicos van a ser. El hambre será más fácil de paliar en un mundo de abundancia que en una situación de escasez.

Los productores argentinos estamos haciendo algo para solucionar el problema: producir más. Y no es fácil.

Tantas palabras para qué, me pregunto. Los argumentos son demasiado obvios. Para mí, la acción de Greenpeace, es una mala noticia para la Argentina.

Lo que no comprendo, es por qué no reaccionan los argentinos ante tamaños abusos. Lo que les pregunto es: ¿para quién juega Greenpeace?


FUENTE : Institutito Superior de Periodismo :


En la década del '70, plena Guerra Fría, Gran Bretaña se alarma por el acelerado desarrollo nuclear de Francia - El MI 5, ahora MI 6 (servicio de inteligencia del Reino Unido) "crea" Greenpeace, para usar el pretexto ecologista como escudo ante los experimentos franceses en el atolon de Mururoa, en el Pacifico.


por Agustín Marangoni

A partir de alli Greenpeace, paralelamente a su objetivo ecologista, aparece instantáneamente en cualquier país que tenga principalmente, desarrollo nuclear, científicos preparados.

Alegando peligros para la comunidad, obstaculiza toda actividad de investigación o desarrollo que tenga que ver con la energía nuclear.

Dada la mentalidad anglosajona, solo hay lugar para que 2 países posean desarrollo nuclear. En primer lugar los EEUU y luego el Reino Unido, su aliado permanente.

¿Se planteó usted alguna vez los siguientes interrogantes ?:

¿Por que nos obligaron a desarmar el misil Cóndor ?

¿Por qué los EEUU firmaron el Tratado de Tlatelolco?

Sobre el uso de las palabras MATERIAL Y RESIDUOS, Greenpeace ha armado su campaña amparándose en el articulo 41 de la Constitucion Nacional, pero tergiversando su texto. El ingreso de material radiactivo al territorio nacional no viola la Constitución Nacional, (que es lo que efectivamente ingresaría).

Si ingresaran residuos radioactivos, eso sí seria una violación de la Constitución.

El combustible es material radioactivo y no residuo, por eso es tratado. Los residuos radioactivos ya no pueden tratarse. Lo que ingresaría, es material y no residuo.

¿Cuales son las causas de esta campaña intensa y muy costosa de Greenpeace inventando que Argentina seria un "basurero nuclear" cuando en realidad posiblemente no ingrese nunca el combustible , que actualmente se procesa en EEUU ( sin objeciones por parte de Greenpeace )o en Francia ?

Si alguna vez ingresara combustible para reprocesar reenviaría a Australia. O sea que nunca quedara en argentina ningún residuo radioactivo.

Desde su creación, la Autoridad Regulatoria Nuclear argentina, se ha desempeñado efectivamente, garantizando la operación segura de nuestras instalaciones nucleares.

¿Sabía usted que hay presión para desmantelar la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) y nuestro preciado Instituto Balseiro en Bariloche ?

¿Sabía usted que todas las Academias de Ciencias de la Argentina, acordaron en aprobar el trato con Australia y la venta del Reactor ?

¿Cree que los fondos de esta impactante campaña de Greenpeace en contra de la venta del reactor por parte del Invap, salen de donaciones por la ecología exclusivamente?

Ya nos quitaron la dignidad y ahora quieren que entreguemos es nuestra capacidad científica y nuestras tierras. Están a punto de lograrlo.

Discutir los múltiples usos pacíficos, aplicados a medicina (Tomografías, resonancia magnética, isótopos radioactivos, etc., etc., ) y a disciplinas como la preservación del patrimonio, cultura e industria, es como cuando la iglesia se opuso al las teorías astronómicas de Galileo.

No es verdad que Argentina pueda, de ninguna manera, transformarse en un basurero nuclear, la verdadera razón es que ignorantes y sin capacidad nuclear, somos más fáciles de dominar.

En la vida actual, hay mucha gente que con la mayor buena voluntad y mucha ingenuidad acepta sin informarse lo que Greenpeace manifiesta en sus campañas.

La matanza de ballenas es un tema . La venta del reactor a Australia, donde los competidores (oh casualidad) eran USA, Francia y el Reino Unido, es otra historia.

No deje que una excelente campaña publicitaria lo manipule.

El MI6 es el servicio exterior, mientras que el MI5 es el servicio "interior", habría que ver " la orden secreta de donde salió para armar el "greenpeace" en todo caso a los efectos del imperialismo y el lobby es lo mismo la consideración )

 

 








martes, 1 de octubre de 2013

A UN AÑO DE LA MUERTE DEL INSIGNE ALMIRANTE CARLOS BÜSSER.Por Patricio Lons

A UN AÑO DE LA MUERTE DEL INSIGNE ALMIRANTE CARLOS BÜSSER.

¡¡¡ " Yo tenía un camarada..." !!!- DESPEDIDA AL ALMIRANTE DE LA PATRIA DON CARLOS BÜSSER. 

Panteón Naval del cementerio de la Chacarita

por Patricio Lons, 



Familia Büsser, estimados compatriotas

Hoy nos congregamos para despedir a un amigo, a un
noble y auténtico caballero del mar, representante de una Armada gloriosa. ¡Nos presentamos para rendir nuestro más sentido homenaje al muy querido amigo, almirante IM Carlos Büsser héroe de la Reconquista de las Islas Malvinas en 1982 y jefe espiritual de la Resistencia Nacional y de todas las agrupaciones nacionalistas que lo reconocíamos como tal. Cuando un grupo de patriotas, preocupados por el devenir nacional, decidimos hacer algo concreto para continuar la lucha por nuestra soberanía, el nos dió el ánimo y la palabra exacta de experto estratega. Así, desde la Resistencia, sacamos de las sombras al remolcador Yehuin que había sido capturado por los ingleses y continuamos con la Ley Gaucho Rivero que impide el abastecimiento en puertos patagónicos a buques ingleses que operan en el Atlántico Sud, complicándoles de esta manera, el saqueo que sufre nuestra nación. Dos acciones que lo llenaron de orgullo y felicidad. Sabía que su esfuerzo y ejemplo no habían caído en saco roto.

!!! Disfrutamos de su amistad y de su buen humor, nunca mostró resentimiento ante la injusticia que ya todos conocemos, la sufrió con temple y serenidad y recibió con humildad el reconocimiento de sus subordinados!! Su estilo llano y abierto, lo hizo merecedor del cariño de todas las personas de cualquier edad y condición, que pudieron tratarlo en cada acto patriótico al que nos acompañó. Para cada uno tenía una palabra de afecto sincero. Su risa franca y sus sabios concejos lo hacían parecer el más joven entre todos. Nos unía una misma pasión argentina; pero también nos divertíamos.
Para su esposa, Delia, queremos decirle que fuimos testigos del gran amor que siempre le profesaba. A usted le estuvo dedicado su corazón. Levó anclas el único almirante que en todo el siglo XX rindió a una guarnición británica y quien, como el almirante Guillermo Brown, nunca se rindió. Partió a la Patria celestial a los brazos maternales de la Virgen Stella Maris, Patrona de la Armada; al encuentro de otros grandes que lo están esperando, su amigo el almirante IM Carlos Robacio, jefe del legendario BIM 5, del capitán IM Pedro Edgardo Giachino, a quien siempre recordaba, del teniente "sapo" Silva, del sargento Mario "perro" Cisneros, del capitán Bonzo del crucero Gral. Belgrano y de su más importante antecesor en la guerra contra el invasor, el general Don Santiago de Liniers y Bremond, Conde de Buenos Aires, virrey y héroe de las gloriosas jornadas de 1806 y 1807, con quien siempre lo hemos parangonado y por lo cual, siempre nos retaba. Pero sabemos que el virrey debe haber ordenado formación en el Cielo, a los Patricios que descansan con él, para recibirlo con los honores que bien merecidos tiene. Descanse en paz junto a los 649 bravos que desde el mar y la turba malvinera, nos llaman a la defensa diaria de la patria. ¡¡Señor, ya ha librado el buen combate!!  
¡¡Buenos vientos almirante!! Lo despedimos con respeto y afecto filial:

RESISTENCIA NACIONAL- LA HERMINDO LUNA- BASTION- NUEVA UNION CIUDADANA- LA REFORMA ESTABLECIMIENTO AGROGANADERO- Centro de estudios económicos Mariano Fragueiro CEEMFRA- RECONQUISTA PERONISTA- FONAPA-UNIR- CIRCULO DEL PLATA-CONASUBAR- NUEVA SOBERANIA- FRENTE NACIONALISTA POPULAR- MALVINAS VOLVEREMOS LA RESISTENCIA-ACCION NACIONALISTA CATOLICA-MOVIMIENTO DE JÓVENES ARGENTINOS- UNIDOS X PERON-Profesor Muñóz Azpiri y el Instituto de investigaciones históricas Juan Manuel de Rosas- Edgardo Moreno del CIRCULO NACIONALISTA DE SANTIAGO DEL ESTERO-PARTIDO NACIONALISTA CONSTITUCIONAL-UNIR- Diputado nacional Alberto Asseff-Contralmirante RE Juan Carlos Neves VGM- Capitán de Fragata Guillermo Tarapow 
(Ex comandante del rompehelos Irízar)- Capitán de ultramar Arnaldo César Mastropiero-Leopoldo Markus-Eduardo Lualdi-
Marcelo Wytrikusz VGM Regimiento 7 de La Plata, condecorado por valor en combate
Juan Carlos Collodel- Julio Custom ( Mendoza)-Mauro Comerci ( Bella Vista)- lic. Ricardo Molina Figueroa-sr.Rosario Efraín Vedia- sr. Martín González-dra Alejandra de Baldrich, familia Lons y

NACIONALISTAS Y VGM DE TODO EL PAIS Y UN PUEBLO AGRADECIDO POR LA DIGNIDAD RECUPERADA.”

sábado, 28 de septiembre de 2013

SE FUNDA LA CARTAGO DEL RIO DE LA PLATA: MONTEVIDEO.


SE FUNDA LA CARTAGO DEL RIO DE LA  PLATA: MONTEVIDEO.




Jueves 26 de diciembre de 1726: El Gobernador de Buenos Aires don Bruno Mauricio de Zavala funda la ciudad de Cartago, que entonces llamó San Felipe y Santiago de Montevideo. 

Solís: primer antecedente de Cartago

El viernes 2 de febrero de 1516, festividad de la Presentación del Señor y conocida entre los cristianos como de la Candelaria, el insigne Piloto Mayor de España, Capitán don Juan Díaz de Solís, tomó posesión, en la cúspide de un cerrillo de no más de 120 metros de altura, en nombre del Rey Fernando V de Aragón y I de Castilla, que fuera esposo de la ilustre doña Isabel I, La Católica, de aquellas tierras “hasta donde se pierde la vista”. Cumplía así con las instrucciones reales de hacerlo “donde haya algún cerro señalado”.

Para acto tan sencillo, aunque trascendente, habían hecho desmontar el sector (las cartas mas viejas muestran a la eminencia coronada por árboles), donde clavaron una enorme cruz cristiana de madera (costumbre de Solís según Ruí Díaz de Guzmán) y, a redoble de tambor y toques de añafil, se hizo flamear el estandarte de Castilla y el emblema de los Reyes Católicos (Eduardo Madero). Para que siempre conste se labró un acta a cargo de Alarcón, Escribano de su Majestad, y firmado por Marquina, Factor, el Capitán de la Armada y su Estado Mayor por sus Majestades (don Fernando y doña Juana), celebrándose una misa con la bendición del dominico Fray Buenaventura, Padre Capellán de la escuadrilla (Toribio Medina).

Al pie de este cerrito con frondosas campiñas, cerca de donde hoy corren las aguas del coqueto Miguelete y el no entonces Pantanoso, sobre una gran ensenada que se extiende del naciente al poniente, el Capitán Díaz de Solís fundó un puerto al que llamó de Nuestra Señora de la Candelaria (Herrera; Navarrete). Diez días antes (23 de enero de 1516) había expirado el Rey Fernando, El Católico, “el señor de tantos reinos” (Pedro Mártir de Anglería), en Madrigalejo, en un paraje que le dicen La cruz de los Herreros. Al frente de los castellanos quedaría Fray Francisco Cardenal Cisneros y doña Juana, recluida, hasta la llegada del Príncipe Borgoñón, luego Carlos I de España y V de Alemania.

Las expediciones clandestinas

Con anterioridad a este acontecimiento marcado por Solís, habría existido una expedición clandestina dispuesta por don Manuel de Portugal, y llevada a cabo entre 1501 y 1502 por los navegantes portugueses Nuño Manoel y Juan de Lisboa (Enrique de Gandía). Ellos avistarían el altozano llamándolo Pináculo Dentio (carta de Schöner); y siguiendo más al oeste habrían ingresado a un inmenso estuario al que llamaron Río de Jordán por ser dulce sus aguas, el que luego sería Río de Solís (Pigafetta) y, del británico Caboto en adelante, Río de la Plata (nombre que en verdad le dieron los portugueses antes de Caboto).

Siguiendo este antecedente los portugueses llevarían adelante dos expediciones más, siempre clandestinas: la primera en 1513 a cargo del mismo Nuño Manoel y la segunda, en 1514, al mando de Cristóbal de Haro. El descubrimiento quedó registrado en la cartografía de Ptolomeo y en la de Schöner con una precisión que aún hoy asombra. Y ésta habría sido la causa del apresuramiento del Rey Fernando en enviar a su Piloto Mayor a estas regiones.

Al atardecer del 13 de enero de 1520 la escuadrilla de Hernando de Magallanes que viajaba con destino al “Moluco, Catay y Cipango” (nombres medievales de las Molucas, China y el Japón) buscando un paso interoceánico, ingresa al Río de Solís (Décadas de Herrera) y el 15 divisaron “una montaña hecha como un sombrero” a la cual le pusieron por nombre Monte Ovídeo (Diario de Francisco Albo; José M. Rosa) o Monte Vidi (E. Madero).

Llega el primer inglés: Sebastián Caboto y trajo ingleses de regalo

El 22 de febrero de 1527 ingresa al Río de la Plata la escuadrilla de Sebastián Caboto (¿o Cabot?, el antiguo sirviente por décadas de Incalaperra). Es posible que, proveniente de Santa Catalina, se haya detenido en la Candelaria, porque Luis Ramírez en su diario (rescatado y publicado por E. Madero), describe a los charrúas. Pero su destino es San Lázaro (actual Arroyo Vacas, al que llega el 6 de abril, según P. Groussac), como base intermedia para lanzarse al Carcarañá (Sancti Spiritus, 27 de mayo). En este caso no hay interés por el Monte San Ovideo ni por el puerto de la Candelaria. En los primeros días de enero de 1528 ingresa al Río de la Plata, Diego García de Moguer, uno de los compañeros de Solís que andaba buscando a Caboto, que se le escurre por el Paraná hacia el norte (Memoria de Diego García de 1530, publicada por E. Madero).





El magnífico adelantado don Pedro de Mendoza

Entrando el año 1536 (carta de Francisco de Villalta) ingresa al Río de la Plata la armada del magnífico Adelantado don Pedro de Mendoza. Tampoco se detienen en la Candelaria y anclan en la isla de San Gabriel (U. Schmidel; Ruí Díaz de Guzmán). Van en busca de un río “que viene de la tierra” (conocido por los tripulantes de García de Moguer y Caboto que traía don Pedro), distante a unos 40 Km de allí, que es la embocadura del Río Luján (no del Riachuelo como dice el folclore: es Belén de Escobar), donde fundan la primera Buenos Aires (Ulrico Schmidel) en marzo de 1536 (Fernández de Oviedo). La posterior partida de Juan de Ayolas (21 de abril de 1537); el regreso a España para morir de don Pedro de Mendoza (últimos días de abril de 1537); la fundación por el Capitán Ruiz Galán de “una casa fortificada en la margen del Río Paraguay” (Asunción) y su encuentro con Domingo Martínez de Irala (Ayolas había muerto en su expedición a los contrafuertes andinos); y los hechos posteriores como la despoblación de Buenos Aires (mediados de 1541 según E. Madero), hicieron que toda la costa uruguaya, desde el Cabo de Santa María (entrada oceánica del Río de la Plata), hasta la Punta Santa Bárbara (nombre dado por Solís a la hoy Colonia del Sacramento), cayeran en el más completo olvido.

De la costa uruguaya nadie se acuerda

A partir de estas fechas cualquier punto de la actual República de Uruguay tiene más historia que el Monte Ovídeo y el Puerto de la Candelaria. Ni la llegada de los Padres Jesuitas modificó esta situación. Si algo se debe mencionar podría ser la disputada Colonia y, de allí a la Calera del Vacas hacia Yapeyú, donde hubo una estancia de los jesuitas para las vaquerías, hasta llegar el fuerte de Santa Tecla. Y esta Calera del Vacas (donde murió Solís a mano de los portugueses y no de los charrúas, y donde estuvo el San Lázaro de Caboto), es de nuestro interés momentáneamente, porque es el casi seguro lugar de nacimiento del General San Martín, en marzo o abril de 1780. El resto que cuentan de don José y de Yapeyú son fantasías sin ningún fundamento. No es historia, son historietas[1]. Algunas muy graciosas, aunque las cuentan con cara seria.

Portugal se hace colonia inglesa

El 23 de julio de 1661, Carlos II de Incalaperra, se compromete a ayudar a los portugueses “contra los enemigos presentes y futuros, tanto de Europa como en sus colonias” y, para que nadie tenga dudas, sobre el pucho se casó con la infanta portuguesa: la horripilante de doña Catalina, lo que es todo un gesto heroico. Desde entonces Portugal pasará a ser un “protectorado inglés” y, más adelante, “una colonia económica”. A tal condición quedó reducido Portugal bajo los Braganza. De manera estimado lector que, cuando se vea asomar una nariz portuguesa por estas regiones, la que asoma en realidad es la nariz de la Incalaperra.

Inglaterra funda Colonia a nombre de los portugueses

Después de la paz de Nimega (1678), don Pedro, El Pacífico, regente de Portugal, mientras se entretenía en la toma del poder y en quitarle la esposa a su hermano Alfonso VI antes de que se la quitase otro de lo querendona que era, designó al Maestre de Campo Manuel Lobo como Capitán General de Río de Janeiro, con la misión de fundar una población sobre la margen izquierda del Río de la Plata. Y Lobo tomó posesión de la isla San Gabriel (22 de enero de 1680) y luego se dirigió a la península que tenía en frente y fundó allí Colonia del Santísimo Sacramento.

Sabiendo que detrás de esto estaba Incalaperra, Carlos II de España se limitó a protestar ante la corte a través de su embajador en Lisboa, el abate Masserati, y nada más. Pero en Buenos Aires, donde las noticias siempre llegaban con tres meses de retraso, las cosas no se vieron así. Y el gobernador José Garró armó una milicia, mitad criollos y mitad indígenas guaraníes entrenados militarmente por los jesuitas, y la puso a las órdenes del ilustre santafesino Antonio de Vera y Mujica para recuperar lo usurpado. El 7 de agosto de 1680 cayó Colonia y Lobo fue llevado a Buenos Aires cargado de cadenas. Para colmo a los pocos días Lobo se les murió en la cárcel, por lo que el asunto tomó ribetes de tragedia.




Colonia vuelve a ser inglesa

La primera ocupación portuguesa (inglesa) de Colonia había durado seis semanas. Llegada la noticia a España y Portugal (Incalaperra), sobrevino la indignación de éstos que buscaron ayuda en París, Londres y la Santa Sede, donde el Papa Alejandro VIII (Pedro Ottoboni), falló a favor de los portugueses. Por el Tratado de Lisboa (7 de mayo de 1681), Colonia volvió a ser portuguesa y Duarte de Texeira Chaves, su nuevo gobernador, se instaló en febrero de 1864. Al gobernador Garro se le aplicó una sanción disciplinaria.

La insistencia portuguesa sobre Colonia era en realidad una exigencia inglesa: necesitados ellos de un puerto para hacer recalada y poder ejercer el monopolio del contrabando. De paso desplegaban una estrecha vigilancia sobre todos los movimientos en el estuario. Y si algún lector imaginativo quiere, fue un virtual bloqueo inglés a Buenos Aires. Porque las naves que venían de Europa debían hacer recalada obligatoria (cosas de la navegación a vela) en San Gabriel o Colonia. Igualmente las que salían de Buenos Aires para Europa o el litoral brasilero para cabotaje. Y aquellas naves que querían seguir derecho el norte por el Canal del Infierno hacia el Paraná Guazú, debían pasar por Colonia y San Gabriel. De manera que nadie se movía en el Río de la Plata sin conocimiento y consentimiento inglés.

Por este motivo los piratas franceses y holandeses quedaron completamente desplazados, arriando sus pabellones e izando el de Su Majestad Británica. A partir de entonces la única que introducía mercancías en detrimento de las economías locales y regionales, sería Incalaperra, y de regreso se llevaban los cueros del ganado cimarrón, pero en especial la plata del Potosí en cantidades inconmensurables. Entonces diga el lector: ¿valía o no valía la pena luchar por Colonia del Sacramento? ¡Ah, la civilización!

En 1703 se declara la guerra de Sucesión de España, ocasión aprovechada por el gobernador de Buenos Aires, Valdez Inclán, para recuperar Colonia (formal nido de contrabandistas, ladrones y forajidos fugitivos de la justicia) con mucha facilidad. Mientras tanto en la Península Ibérica, España había iniciado su decadencia marchando rectamente a su demolición y Portugal ya era, explícitamente, una colonia inglesa.

El tratado de Utrecht parte en dos la historia de España y la nuestra

Después de doce años de guerra, los contendientes resolvieron hacer la paz y repartirse amigablemente lo que no era suyo y sí de España por los tratados de Utrecht (entre 1713 y 1715) y el de Ralstad en 1714. Algunas de sus consecuencias fueron las que siguen.

- Incalaperra se quedó con Gibraltar hasta el día de hoy, y de paso con el tráfico del Mediterráneo porque ya se sabe que quien domina los estrechos domina los mares. Por esta razón, y mucho después, el Canal de Suez también debía ser inglés y no egipcio. Obtuvieron los ingleses una rebaja en los derechos de introducción de sus mercaderías a la plaza de Cádiz, de donde nacerían las nupcias entre Londres y Cádiz (pegada a Gibraltar), con varias triangulaciones, uno de cuyos vértices fue Buenos Aires. Quien quiera conocer los motivos de las invasiones inglesas a Buenos Aires en 1806 y 1807, las debe buscar en los capitalistas y comerciantes de Cádiz y los mercachifles adinerados del puerto rioplatense, que ya la gente comenzaba a llamar “los porteños” : una lacra social. El resto es puro guitarreo y pérdida de tiempo. ¿Y los ingleses? Fueron la mano de obra, porque de haber salido bien el despojo, ellos recibirían la parte del león. ¿Y los otros? Las migajas. Pero para los muertos de hambre del Río de la Plata aquellas migajas eran verdaderas fortunas.

- Portugal (es decir Incalaperra) se quedó con Colonia en el R. de la Plata y la isla de San Gabriel, pero con el carácter de base militar durante cuarenta años (hasta 1761). Entonces la perdería y volvería a recobrarla por cuarta vez, para volver a descaminarla, esta vez en forma definitiva, en 1777.

- Francia se apropió del resto de España - “los despojos del naufragio”-, poniendo en el trono de Madrid al Príncipe Felipe de Anjou, de la Casa de Borbón, que asumiría como Felipe V. A su lado ubicarían a la influyente Princesa de los Ursinos, encargada de mantener la hegemonía francesa, dejando que el inútil de su marido se diera a retozar.

Pero como siempre, lo que nadie dice, es que los Borbones fueron siempre funcionales a la Incalaperra, digamos que una versión de los Braganza portugueses o peores que ellos. De allí el odio franco y tenaz que les prodigaba Napoleón y su permanente lucha por borrarlos de la faz de la tierra. De manera que este último punto, el sentar a Felipe V en el trono de Carlos V y Felipe II, fue el más importante de todos, digamos que el golpe mortal. A partir de estos acontecimientos los días de España están contados. Es por este motivo que a medida que avanzan los años, se va acentuando y sintiendo el predomino inglés en el comercio y la economía en “los reinos de Indias”, que pasaron a ser “colonias” con los Borbones. Comienza la muerte lenta de las economías regionales.

Se produce la desgracia nacional

Portugal (Incalaperra) no habría de contentarse con la devolución de Colonia y el pequeño archipiélago circunvecino, más con el asiento negrero funcionando en el Retiro de Buenos Aires a cargo de la South Sea Company (que funcionó hasta 1760). Quería toda la Banda Oriental y aprovechando las dificultades de España por la política de Isabel Farnesio (segunda esposa de Felipe V) y su ministro Alberoni, ocuparon en 1723 al viejo Puerto de la Candelaria de Solís y el Monte Ovídeo de Magallanes. Enterado de esto el gobernador de Buenos Aires, Bruno Mauricio de Zabala los desalojó en 1724. En este mismo sitio Zabala erigió el 26 de diciembre de 1726, con pobladores porteños e inmigrantes traídos de Canarias y Galicia, la ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo.

Hay constancias documentales que indican que la península de Montevideo no estaba deshabitada en aquel entonces. Al parecer habría existido allí un asiento poblacional, un rancherío de cierta proporción, que sería el encargado de atender la recalada de las embarcaciones de cabotaje y de aquellas que venían haciendo arribada de Europa, entre ellos a numerosos buques ingleses y portugueses con destino a Colonia para el robo y el pillaje. Y es muy posible que, ante la orfandad y desinterés de las autoridades de Buenos Aires, hayan sido ellos mismos, los primitivos montevideanos, los que pidieron ser invadidos por los portugueses e ingleses. No hay pruebas de esto, pero el hecho es muy sospechoso. Esta sería la causa por la que Zabala echó a los habitantes que no huyeron y trajo pobladores nuevos de distintos lugares, tardando casi dos años en el trámite. De haber sido sus habitantes leales a su gobernador en Buenos Aires y a su Rey, esto no hubiese ocurrido. Si el asunto fue así, he ahí el primer hito del sinvergüenza.

Montevideo se hace Cartago

Montevideo fue a Buenos Aires lo que Cartago fue para Roma. No se si la proposición es exacta, pero por ahí debe andar la cosa. Se necesitaría un libro nada más que para hablar de las malandanzas montevideanas. Comenzando por Mayo de 1810: Montevideo rechaza la propuesta republicana y se hizo monárquica, albergando al Virrey Elío primero y al Gobernador Vigodet después. En cambio la campaña, el interior uruguayo, adhirió a la causa de Mayo con el ilustre José Gervasio de Artigas. De Montevideo salían las escuadrillas que asolaban las poblaciones ribereñas de la banda occidental del Paraná, robando y matando, como la interceptada y derrotada en San Lorenzo (3 de febrero de 1812). Es la que se niega a enviar su diputación al Congreso de Tucumán y es la que no aporta ni un hombre ni un fusil para las luchas por la emancipación. Montevideo fue el lupanar donde buscaron guarida todos los prófugos de Buenos Aires, cualquiera sea su procedencia y origen. Hecho singular y siniestro que llega a su paroxismo durante el gobierno del Ilustre Restaurador. Montevideo fue la caja de resonancia e intermediaria de las logias masónicas brasileras y argentinas. Ella fue la que puso su marina de guerra a órdenes del filibustero Garibaldi para depredar las costas del Paraná. Fue la editora de cuanto plumista pudiese haber escribiendo barrabasadas en contra nuestra. Su puerto dio cobijo a las naves francesas primero, y francesas e inglesas después, que venían a bloquear el Río de la Plata. Montevideo forma parte de las tropas invasoras que participaron en Caseros. En Montevideo se armó el Ejército Chico al mando del Marqués de Caxías (el Ejército Grande estaba a órdenes de Urquiza), para luchar en Caseros. Es la que intentó forman la República Mesopotámica segregando parte del territorio argentino. Montevideo es la distraída cuando se inmola a la Heroica Paysandú y al General Leandro Gómez. Y la que proveyó de generales a Mitre y Sarmiento para conducir sus ejércitos punitivos a las provincias argentinas. Y un largísimo etcétera en aquel Siglo XIX.

Ya en el Siglo XX, cuando el Presidente Irigoyen decreta la neutralidad ante la Guerra Mundial I, Montevideo le declara la guerra al Káiser alemán. Y cuando Irigoyen se retira de la Sociedad de Naciones, Montevideo se afilia. Montevideo es la que niega asilo al acorazado alemán Bismark, casi hundido, para atender a los heridos y enterrar a su muertos. Hasta llegar a la época de Perón donde las fechorías montevideanas son escandalosas: dando cobijo a los prófugos de la chirinada de septiembre de 1951 (entre ellos al Conito Suárez Mason que era Teniente Primero, ex Ayudante de Lonardi), siendo su Presidente Andrés Martínez Trueba; brindando asilo a los que habían bombardeado Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955 (recibidos en Carrasco como héroes), y es de donde transmitía sus infamias subversivas Radio Colonia con Ariel Delgado (gobierno del Consejo Nacional con los Batlle a la cabeza desde 1952). Es la ciudad donde se abastecía la flota inglesa y norteamericana que se había reunido para proveer de combustible y apoyar, su fuere menester, al Almirante Rojas en su bloqueo a Buenos Aires (véase denuncia en Diario de Sesiones del diputado Oscar Alende del 28 de agosto de 1955). Y es esta ciudad la que nos mandaba como regalitos a los Tupamaros de 1970 en adelante. Montevideo es la indiferente en Malvinas de 1982 y su puerto fue usado por Incalaperra como “de alternativa” después del 14 de julio. Y ha sido el agujero negro por donde se han fugado hacia el exterior miles de millones de dólares de los ahorros del pueblo argentino: después nos cuentan de las islas Caimán. ¿De dónde habrán aprendido los de Caimán a ser unos reverendos sinvergüenzas? Hoy está instalado el tema de las papeleras: como se ve, este no es más que un chichón en la historia de la Cartago sudamericana.

Y si Montevideo es Cartago, ¿tendremos la suerte de que nos nazca Escipión, El Africano?

viernes, 27 de septiembre de 2013

LOS INGLESES FUSILAN AL RECONQUISTADOR SANTIAGO DE LINIERS.

LOS INGLESES FUSILAN AL RECONQUISTADOR




Domingo 26 de agosto de 1810: En el paraje denominado Cabeza de Tigre, cercano a Cruz Alta, Córdoba, un pelotón de soldados ingleses fusila al General Santiago de Liniers, Héroe de la Reconquista y la Defensa, Conde y Virrey de Buenos Aires.

El Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros (1755-1828), fue la cabeza visible del triángulo cuyos vértices estarían apoyados en los comerciantes usureros de la City en Londres, sus operadores españoles en Cádiz y los mercachifles arrastracueros del puerto de Buenos Aires. Esta triangulación, consecuencia de Utrech, formada de 1714 en adelante por Incalaperra junto con una decena más montadas en Hispanoamérica, se dedicaban con fervor al contrabando de fruslerías, el saqueo de la corambre de las vaquerías y el fabuloso robo de la plata del Potosí. Ya habían tenido su acto cumbre en las invasiones de la Incalaperra en 1806 y 1807. Porque es bueno decirlo, para aquellos hechos dolorosos, los ingleses no vinieron: los mandaron a llamar que es muy distinto.

Cisneros había llegado a Buenos Aires con instrucciones de invitar, muy diplomáticamente, para que Liniers regresase a España. Los buhoneros manilargos del puerto se habían dado cuenta que nada se podría hacer, de lo que después se hizo (más de 40 firmas inglesas operando en Buenos Aires y con casas matrices en Londres), con un Liniers en la ciudad. Entonces presionaron sobre los de Cádiz, lupanar de la masonería, para que éstos, a su vez, lo hiciesen sobre la Junta (que les debía plata a todos), designando como Virrey a un hombre “educado y culto” (como querría después Rivadavia) que, a su vez, tendría la misión de sacarse de encima a Liniers, dejándole el campo orégano al hatajo. Es la versión remozada y rioplatense del cuento de Alí Babá y los cuarenta ladrones (aunque aquí eran mucho más de cuarenta por el proceso inflacionario).

Con la misma ternura diplomática con que le pidieron que se vaya, don Santiago, que ya había cumplido sus 57 años, les pidió para quedarse. Una contrariedad en los planes de la gavilla. Entonces Cisneros le hace jurar a Liniers la promesa de no inmiscuirse en los asuntos públicos, y lo obliga a retirarse a un lugar distante del epicentro de los negocios: Buenos Aires. Digamos que una cosa por otra: en lugar de desterrarlo lo internaron, como se decía en aquellas épocas. Pero con el mismo efecto: mantenerlo alejado “del progreso”. Aunque con un poco de suerte, se podría morir en el olvido.

Este juramento del Héroe de la Defensa y Reconquista, con treinta años de nobles servicios a España sin interrupciones, es de donde se han prendido los historiadores del Régimen Perverso con sus ataques de moralina, para decir que Liniers recibió lo que se merecía por quebrantar un juramento. Y, ¿qué validez tiene un juramento hecho ante esta versión remozada de Pilatos? La misma validez que tiene la palabra devaluada del canalla que lo pide. 

Liniers se trasladó a Córdoba donde compró una finca cercana a la localidad de Alta Gracia. Los sucesos ocurridos en Buenos Aires el viernes 25 de mayo (fruto de la tenida del 24 a la noche), llegaron a Córdoba el lunes 4 de junio. Entonces el Gobernador Intendente, Capitán de Navío Gutiérrez de la Concha, quien fuera jefe de le escuadrilla que transportó desde Colonia hasta el Arroyo Las Conchas al ejército de Liniers para la Reconquista, se declara opositor al pronunciamiento de Buenos Aires y arrastró tras de sí al Cabildo de Córdoba, creándose el 6 de junio, ante la emergencia, una Junta Consultiva.

Para constituir esta Junta, Gutiérrez de la Concha le pide a Liniers que se sume, como ciudadano respetable y persona de honda raigambre popular, junto con el Obispo Orellana, el oidor Victoriano Rodríguez, el deán de la Catedral, Gregorio Funes y el tesorero de la hacienda pública, señor Moreno.

Hasta aquí, aunque a los tumbos, estoy conteste con los historiadores vernáculos, tanto del Régimen como no pocos militantes del revisionismo histórico. Porque a partir de esta situación cada uno de éstos va dando su versión: que Liniers fue un traidor; otros que un líder desertor; que cometió muchos errores; que no escuchó las súplicas que le hicieran por carta Saavedra y Belgrano, e incluso su suegro Martín de Sarratea; que quiso reivindicarse ante la opinión pública de aquel incidente con el enviado de Napoleón, el Marqués de Sassenay (10 de agosto de 1808); que era un agente napoleónico en Buenos Aires y, otros muchos, que Liniers fue una mezcla de todo esto.

Confieso humildemente al lector que yo también me tragué estos sapos. Algunos crudos y otros vuelta y vuelta en la sartén con ajo y cebollas. Porque si esto escriben nuestros historiadores, cuya mayoría escribe para facturar, seguramente no es cierto o por lo menos es motivo de revisión o de crítica histórica, si prefiere el lector.

Liniers no fue un traidor, porque nunca comulgó con otra ideología que no sea su lealtad a la Corona Española por la que terminó dando la vida; consecuentemente tampoco fue desertor porque nunca estuvo adscrito a los complotados que había producido el 25 de mayo; el único error cometido por Liniers fue el de dormir con el enemigo: creerse que Cisneros era un virrey y no el cabecilla de un grupo de quincalleros asociado a los ingleses; de las súplicas que le hiciera Belgrano mejor no hablar: don Manuel (¡Oh, cuántas tiene en el debe el bueno de don Manuel!), ya había hecho los borradores extremistas que servirían de base para que el terrorista Mariano Moreno hiciese el Plano de Operaciones (dado como secreto el 30 de agosto, según la copia en mi poder); las actitudes de Liniers, respecto al Marqués de Sassenay, fueron suficientemente claras, y la prisión que sufrió el enviado de Napoleón a manos de Elío fue injusta, prueba de ello es que al ser remitido a Cádiz fue puesto de inmediato en libertad en aquella ciudad y a Liniers jamás se lo molestó para preguntarle nada; etc.

Ahora bien: ¿por qué Liniers –se preguntará el lector-, se opone a la Junta de Buenos Aires, acompañado de insignes patriotas y leales servidores públicos, cuando le hubiese sido más fácil aceptar el hecho consumado? Simplemente porque Liniers, como antiguo vecino de la ciudad, aparte de haber sido su Virrey, conocía perfectamente a cada uno de los integrantes de aquella Junta, lo que ellos representaban y quiénes movían los hilos de estas marionetas. Aquellos no representaban, precisamente, los intereses del pueblo, del rey ni de su virreinato. Y si no me creen vean lo que sigue: 

Miguel Azcuénaga, militar, masón recalcitrante de los tiempos de Cabello y Meza, relacionado con las familias más ricas de Buenos Aires en los inicios del siglo, terrateniente y comerciante, fue el garante ante la burguesía porteña y los intereses de la Incalaperra, de las finanzas de la Junta de Gobierno. 

Manuel Alberti, sacerdote, masón, con rico patrimonio personal, parte heredado de sus padres y parte de lo que él había hecho con sus negocios clandestinos; intervino en las reuniones conspirativas en la casa de Nicolás Rodríguez Peña (espía, masón, asalariado de Su Majestad Británica hasta su muerte); ingresó a la Junta como representante del clero criollo y como defensor de los bienes eclesiásticos (y de los suyos desde luego). 

Domingo Matheu, comerciante catalán afincado en Buenos Aires, con conexiones internacionales en Europa y, particularmente en Cádiz, sostenedor de las ideas del libre comercio (recargando con un 300% las bagatelas inglesas), fue como tal el representante de los comerciantes de Buenos Aires (los que, mayoritariamente, eran ladrones y contrabandistas). Fue el garante ante la Junta de los comerciantes de la plaza de Cádiz (uno de los vértices del triángulo). 

Juan Larrea, catalán como el anterior, comerciante de los llamados frutos del país y también armador, estaba seriamente comprometido con los grupos ingleses a los que siempre fue obediente. Es considerado como el banquero de la Junta de Mayo.

Juan José Paso, abogado, amigo íntimo de Moreno, vinculado a los intereses ingleses en el Río de la Plata. Este personaje es todo un misterio: ¡permaneció en el gobierno desde mayo de 1810 hasta la llegada de Rosas que lo echó! Poco o nada se sabe de su vida porque todos sus papeles públicos y privados han desaparecido cuidadosamente. Pero en verdad: no se sabe por qué fue incluido en la Junta, quedando solamente en pie sus vinculaciones con los comerciantes británicos. 

Mariano Moreno, abogado (el ausente durante las invasiones inglesas y el mudo del Cabildo del 22 de Mayo), representó a los intereses ingleses, con la habilidad de presentarlos como españoles. Carlos Roberts lo llama excelente abogado del comercio inglés y abogado de última hora. El acercamiento ideológico con Castelli (primo de Belgrano), proviene de que ambos eran abogados de los ingleses en el Río de la Plata. Moreno se destacó en la ignominia que se llamó Representación de los Hacendados (en 1809, con patrocinio del Virrey Cisneros donde hizo el papel de chancho rengo), y Castelli en varias defensas de comerciantes ingleses sorprendidos en el delito de contrabando o en el quebrantamiento de leyes consagradas. Cuando Moreno envía a Castelli al norte como comisario político, se quedó con el partido de él en Buenos Aires, y lo superó en los planteos de libre comercio a favor de los buques de bandera inglesa. 

Manuel Belgrano, abogado y economista aficionado, con amplias y fuertes vinculaciones con comerciantes del Paraguay y ganaderos del Uruguay. Esta es la causa de la aparición, de la noche a la mañana, del Belgrano militar en la campaña al Paraguay y su posterior traslado a la Banda Oriental, cuando en realidad se había destacado como abogado y economista. Se sabe que Belgrano redactó la introducción y confeccionó el boceto del Plano de Operaciones citado más arriba. Moreno al componerlo, respetó la introducción belgraniana y, en línea generales, su proyecto, aderezándolo luego con sus crueldades propias de Caracalla. Pero don Manuel conoció el documento: a esto no hay quien lo niegue, como se sabe que no abrió la boca para oponerse ante semejantes barbaridades. El documento, encontrado por casualidad en Sevilla por don Eduardo Madero a fines del Siglo XIX, está redactado en tono canallesco, subversivo y terrorista: después me vienen a hablar del Proceso de Reorganización Nacional que es un bebé de pecho al lado de don Mariano y de don Manuel, ¡que son próceres indiscutidos! 

Dios Santísimo: ¿para qué me haces conocer estas cosas? ¿Acaso yo no sería más feliz de otra forma? Pero: hágase Tu Voluntad y no la mía. Prosigo entonces. 

Llegado a esta altura, le pregunto al lector: ¿y usted que hubiese hecho? ¿Tal vez adherirse a esta Junta, o haría lo que hizo Liniers, después Artigas y finalmente Alzaga? Diga usted. Porque después de todo lo que hizo el Cabildo de Buenos Aires fue tomar la decisión de crear una Junta municipal de gobierno. Le correspondía luego invitar a las demás provincias hermanas a un congreso revolucionario para lo cual, cada una de ellas, debía dar, como requisito previo, un golpe político como el de Buenos Aires. De esta manera la Primera Junta hubiese sido nada más que una promotora de la revolución nacional. Esta actitud de Buenos Aires de arrasar con las autonomías provinciales y municipales se repetiría constantemente, se reflejaría en la Constitución Nacional y se puede ver hoy en día, donde los Gobernadores, pero fundamentalmente los Intendentes Municipales (donde reside la auténtica soberanía popular), son felpudos del gobierno central. 

Desbandada la tropa de Liniers y Gutiérrez de la Concha al primer amague, siguieron los dos fugitivos con sus amigos, sin una escolta que les brinde protección, y se refugian en Villa del Chañar, a unas 50 leguas de Córdoba. Allí los alcanza y detiene el Capitán José María Urien, que los venía rastreando, quien comete la arbitrariedad de tratarlos con todas las brutalidades que uno se puede imaginar, incluidos los azotes. La Pasión de don Santiago de Liniers había comenzado en manos de los esbirros del Robespierre porteño, Mariano Moreno: el que en la noche del 25 de Mayo lloraba sentado en las escaleras del Cabildo por las represalias que habría de tomar el rey contra ellos a su regreso “por majaderos”. Esta es la verdadera causa de su misterioso viaje a Inglaterra que dijeron lo hacía en misión diplomática: le aterrorizaba la idea del regreso del rey. En verdad fue un exilio disfrazado con misterios, como su muerte que resultó de un fecaloma: hacía una semana que no iba de vientre y el capitán inglés le suministró un purgante fenomenal. Una hora después estaba con una peritonitis y se fue por la avenida ancha sin semáforos. Pero volvió reencarnado en los periodistas que tenemos que lo han tomado por apóstol. 

Detenidos los cabecillas del desacato, debería corresponderse con el final de este triste capítulo de nuestra historia. Pero no fue así, porque es realmente aquí donde comenzó. Porque, ¿qué hacer con Liniers, el Gobernador Gutiérrez y el manojo de amigos encadenados? A Córdoba no los podían regresar, porque muchos de los soldados patricios que formaban los regimientos a las órdenes del Coronel José Antonio González Balcarce admiraban y amaban a Liniers y a Gutiérrez por haber luchado codo a codo con ellos en las jornadas de 1806 y 1807. Algo parecido ocurriría con la población civil, memoriosa del trato paternal y deferente de Liniers durante su virreinato. 

Entonces, ¿qué tenemos por aquí? Tenemos un problema insoluble a nivel de dirigentes. El mismo problema que se les repetiría con Artigas, Alzaga, Dorrego, don Juan Manuel y, si el lector quiere, el de Perón: su inmensa popularidad. ¿Qué hacer con un tipo que supuestamente hace lo que no debe hacer y sin embargo goza de abrumadora popularidad? La respuesta no está en los manuales liberales, ni en las películas de Hollywood de yanquilandia, donde el derrocado es un tiranuelo de cuarta. ¿Qué hay que hacer con un tipo en cuya contra se han ensayado todas las argucias y todas ellas, de a una, han ido fallado? A este tipo hay que matarlo, porque la popularidad para los liberales es un bien peligrosísimo. A Liniers y Dorrego, El Coronel Arrabalero, les costó la vida. El Restaurador se les escapó con un hilo de la pata. Y Perón se salvó de milagro, si se tienen en cuenta desde bombardeos hasta una docena de atentados, comenzando por el de Villa Rica en Paraguay. 

En verdad la Junta municipal de Buenos Aires, vulgo llamada Primera Junta, ha pensado en el destierro, medida que se le aplicó al compinche Cisneros con todo éxito, pero que con don Santiago sería un fracaso. Alguien ha madurado en hacerlo desaparecer, pero es imposible porque ya todo el mundo sabe que está en manos de sus captores. Reverdece entonces la idea de asesinarlo, pero cómo. Envenenarlo sería muy evidente. A un iluminado de la caterva se le ocurre simular un malón de indios que atacarían la caravana y lo asesinarían sin misericordia. En los alrededores de Buenos Aires hay muchos indígenas que por una damajuana de aguardiente serían capaces de despellejar a su madre. Pero ocurre que a ¡don Santiago de Liniers también lo quieren los indios porque ha sido muy compasivo con ellos! Entonces, si una salida “culta y educada”, resuelven matarlo ellos mismos. Fusilando de esta manera se cargarían de poder coercitivo, desalentando resistencias latentes: digamos que a lo Valle, Cogorno e Ibazeta el 9 de junio de 1956. 

Llega a Córdoba el decreto para la ejecución. La población recibe la noticia con claras muestras de disgusto. El Coronel Balcarce y el gobernador interino nombrado por la Junta, que fue Juan Martín de Pueyrredón, se enteran que el Regimiento de Patricios, alojado en la casa de Ejercicios Espirituales, se está por sublevar para rescatar a Liniers. Les cierran todas las puertas y les colocan tres regimientos a su alrededor para que nadie salga ni entre. Unas 100 religiosas y religiosos que allí prestan servicios padecen la cuarentena, aunque son completamente inocentes: es la primera herejía de las muchas que luego harían en el Alto Perú contra la Santa Religión. Ortiz de Ocampo hace como Pilatos: se lava las manos y decide remitir al prisionero a Buenos Aires. En realidad le tiene miedo a la pueblada y algunos regimientos que no le han querido rendir honores. 

La Junta se entera de esto y resuelve que Liniers no debe entrar en Buenos Aires. Para ello acuerdan que Castelli y French, con algunos efectivos del Regimiento Estrella, salgan al encuentro de la columna y fusilen a Liniers donde lo encuentren. Sin embargo aparecen otros problemas, aparte del cáncer de lengua que lo tiene mal a Castelli, los soldados del Estrella ponen las cosas en claro: ellos acompañan pero no fusilarán a Liniers. Los comisionados alcanzan la columna que viene de Córdoba en Cabeza de Tigre, una posta a la altura de Cruz Alta. Allí los espera otro frentazo: los soldados de la escolta que traía a Liniers, también se niegan a fusilarlo. ¡Estos negros de mierda, siempre creando problemas! No, si es como decía Sarmiento: es una raza maldita. Porque no habían nacido debajo de una higuera como él. 

Pero alguien había sido más previsor que todos estos complotados para asesinar. En Córdoba vivían desde hacía unos dos o tres años un número considerable de soldados ingleses que fueron internados después del escabroso asunto de Luján. Algunos tenían chacra, familia y otros se habían afincado definitivamente. Alguien los habló y ellos aceptaron fusilar gustosamente a Liniers, el autor de su derrota, su prisión, su internación y su vergüenza. Y previendo que pasaría lo que pasó los llevaban a la cola de la columna. 

Y así fue como en la mañana del 26 de agosto, el mes de la Gloriosa Reconquista, de 1810, una docena de soldados de su Graciosa Majestad Británica fusilaron a don Santiago de Liniers, cubierto de sangre por los castigos y cinco de sus compañeros todos malheridos. El tiro de gracia se lo dio French, el cartero de Buenos Aires, devenido ahora en Teniente Coronel de la noche a la mañana, el que fuera enlace entre las logias masónicas montadas por Rodríguez Peña y el cura Agüero. En las ropas de Liniers se encontró su despacho como Virrey firmado por el rey, que Castelli ordenó quemar: estaba el papel tinto en sangre. 

A esto último lo descubrió el historiador Julio Lafont al que por poco lo matan. Pero jamás pudieron desmentirlo, hasta el día de hoy porque está muy bien documentado. Al resto, que no es de Lafont, los invito a los historiadores a que me desmientan. Pero, ¡cuidado!, porque a lo mejor no me callo de cosas que aquí he callado.

El Imperio Británico y la Revolución de Mayo

“Como no sea mediante una guerra civil devastadora, resulta difícil imaginar cómo puede deshacerse la revolución efectuada por Perón

Los ingleses asaltaron Buenos Aires por primera vez en 1806.Sus tropas despojaron, asesinaron y devastaron.

Saquearon el Tesoro de la Hacienda Pública que era algo similar al Banco Central del Virreinato. De este episodio, arranca el déficit permanente del fisco nacional. 
Los ingleses nunca devolvieron el Tesoro que, en el curso de los muchos tratados que ellos firmaron españoles y argentinos nunca nadie reclamó. Enigmas de la historia... 

Para tapar este agujero en las arcas del Estado fue menester contratar empréstitos británicos que produjeron y producen agujeros y pozos fiscales imposibles de llenar.

Saquearon la Compañía de Filipinas, la gran empresa comercial hispano-indiana que sembraba riquezas en las hoy desoladas provincias del oeste y del norte Argentino. La Compañía de Filipinas era la vena económica que a través del Pacifico vinculaba nuestro actual país con el lejano Oriente.

Saquearon las propiedades particulares, los negocios de ventas de comestibles y bebidas, los domicilios familiares de adobe o de ladrillo, los monasterios y los templos. Mataron a niños y mujeres. Violaron y asesinaron.

El producido de tan monstruoso latrocinio fue llevado a Londres donde fue paseado por seis carrozas tirada cada una por ocho caballos Cada carroza llevaba cinco toneladas de metal. El arte del saqueo preanunciaba la economía de miseria, de deudas y de empobrecimiento vitalicio de la Argentina. Saquearon también las almas y conciencias.

En toda sociedad el cobarde vencido es el aliado más perfecto para sostener con su obsecuencia al triunfador. Y Buenos Aires no fue precisamente una excepción a tan dura regla de la guerra. Mientras la dignidad, sin distingos de clases y de fortunas, luchaba y resistía, la cobardía comerciaba.

La degradación de algunos vencidos obsequiaba a los vencedores: les ofrecía sus salones, sus vinos y sus mujeres.

Con las relaciones familiares se iniciaba una sociedad comercial. Para el mantenimiento de la misma muchos sustituyeron su religión y muchos procedieron a la mutación de su Idioma. Tal es, en breves palabras el origen degenerado de la “clase dirigente” que nació por esos días. La clase de los futuros “patricios mercaderes”.

La reconquista de Buenos Aires en 1806 y la defensa de lo reconquistado en 1807 fue una bellísima gesta popular. Una pueblada de épica, de ética, de dignidad, de valor, de coraje, de martirio y de heroísmo. En fin, la suma de todos los valores humanos y divinos que subyacen en la entraña cultural de cada pueblo.

Los indios, célula vital de una cultura exterminada pero universalmente poderosa, fueron los primeros en alistarse para luchar contra el invasor inglés. 
En el archivo de Indias de Sevilla, amarillentos papeles coinciden con los lujosos protocolos que contienen la historia Argentina en los anaqueles del Foreign Office “los indios en número de veinte mil todos gente de guerra y cada cual con cinco caballos” custodió las costas bonaerenses para impedir un nuevo desembarco del invasor “de esos colorados que han tomado las tierras y vuestras casas por una desgracia”, según leemos en un documento redactado por los caciques de la época.

Y a los indios se unieron los gauchos.

Y a los indios y a los gauchos, los niños. Aquellos niños de los cuales dijo Perón que en toda nación civilizada eran y serían siempre los únicos privilegiados.

La resistencia del pueblo contra los ingleses y el puñado de traidores asociados tuvo una vida que fue más allá de la muerte. En las instituciones, dijo Perón, se prolonga la vida y sólo las instituciones vencen al tiempo.

Al mismo tiempo que Beresford decía con exasperación extorsiva y ruin que “Gran Bretaña es tan capaz de castigar como inclinada a perdonar”. 
Belgrano, síntesis magistral de combatiente y pensador escribía lo siguiente: “El comerciante no reconoce más patria ni más rey ni más religión que su interés propio...”

No estaba equivocado el General Manuel Belgrano. El ejército de retaguardia de los ingleses era efectivamente un ejército de comerciantes. Y ese ejército de comerciantes era el que estaba destinado a continuar la guerra para beneficio de Inglaterra. Una guerra muy prolongada que sigue aún vigente. Una guerra en la cual el ejército y el pueblo vienen perdiendo hasta ahora muchas batallas. Pero una guerra inconclusa...

En 1804 había en Buenos Aires 47 comerciantes ingleses. En 1810 al estallar la Revolución de Mayo, 2000. Fracasadas las invasiones armadas, los buques de guerra de Su Majestad Británica, se fueron. 
Pero los buques mercantes de los comerciantes Londres, abarrotados de abalorios, se quedaron. Primero ejercieron el contrabando a la vista y paciencia de los españoles y ante la perplejidad del Ejército Argentino, de gauchos, de indios y de niños que los habían combatido. 
Luego el anglófilo Virrey Cisneros les otorgó, por un año, el comercio libre.

Con el comercio libre de Cisneros que curiosamente debía terminar el 18 de Mayo de 1810, los ingleses vencidos se transformaron en vencedores y el pueblo y el ejército vencedores, en vencidos.

Con el Edicto de Libre Comercio de Cisneros se inauguró el saqueo institucional en gran escala:

1) Los términos del intercambio fueron escandalosos: 12 barcos de frutos del país por la carga de un barco inglés de bagatelas importadas. Libre Exportación del oro, de la plata y de todo el metálico rioplatense para pagar en dinero en afectivo las chucherías manufacturadas.

2) En pocos meses el país se quedó sin dinero y para restituir el dinero que se iba, comenzaron a concertarse empréstitos que serían pagados con nuevos empréstitos. Todo ello sin variantes. Desde el primer empréstito contratado por Rivadavia hasta el último empréstito celebrado.

En uno de esos empréstitos, de los 10.000 millones de dólares que prestó el Fondo Monetario Internacional a la República Argentina, 3.500 millones de dólares fueron aportados por el Banco de Inglaterra para que nuestro país, derrotado en las Malvinas -pero aún en guerra con Inglaterra- pudiera pagar con preferencia las deudas que tenía con sus acreedores británicos. 
Como es de ver, desde las invasiones inglesas hasta hoy nada ha cambiado.

3) La geopolítica argentina quedó dada vuelta:

-El comercio hacia el norte y de allí al extremo oriente abandonado.

-El flujo económico que producían las artesanías e industrias provinciales destrozadas.

-La navegación por el Pacífico prohibida. Tan pero tan prohibida que en el más risueño disparate que existe en la historia universal nuestro desdichado país y sus discapacitados dirigentes, regalan públicamente el Océano Pacífico. 
“Argentina en el Atlántico, Chile en el Pacifico”. Todos hemos leído y leemos diariamente el absurdo cartelito.

-La minería del norte quedó suprimida y con ella sus implicancias industriales.

4) La miseria en medio de la opulencia había comenzado.

- Saqueo permanente, deudas, hambre y desocupación, serían y son la constante política que nadie ataca.

- Enfrentamientos sangrientos entre argentinos, odios irreconciliables y divisiones feroces. Todo mantenido por el arma de la colonización sutil, por la acción psicológica que divide al país por fruslerías infantiles.

Divide et Impera (separa y gobierna). Trade non countries (tratados comerciales y no territoriales). Tales son las coordenadas con que Inglaterra ha gobernado el país desde el Edicto de libre Comercio de 1809, con el cual el Virrey Cisneros convirtió en triunfo la derrota del invasor británico que había sido aniquilado por el Ejército y por el pueblo, en las jornadas de 1806 y 1807

¿Cuál fue la posición de la Primera Junta y del Gobierno del General Perón y del Peronismo, frente a la política Inaugurada por Inglaterra en 1809? La pregunta es acuciante y las respuestas, hasta ahora, no han sido precisas. Trataremos de aclarar algunas cosas.

La instalación de la Primera Junta fue un acto viril contra la política anglófila de Cisneros. El heroico Ejército que se había formado junto al pueblo en las jornadas de la Reconquista y Defensa de Buenos Aires, advirtió con asombro que los comerciantes Ingleses unidos a un grupo de perdularios porteños, les estaba robando el triunfo. Por eso actuaron en las jornadas de 1810. Agotada la capacidad de conducción por parte de España, había que defender lo propio, lo nuestro, eso que el extranjero inglés arrebataba como suyo, con ironía, con sarcasmo, con extorsión o con violencia.

La Junta actuó con grandeza moral y con buena fe política. La grandeza moral y la buena fe política, son dos principios básicos y dos hidalgas conductas. Empero, ante la ruindad del mundo internacional y ante la ferocidad de los apetitos económicos no son suficientes para asegurar el éxito.

El mundo anglosajón, a diferencia del espíritu latino, es magistral en la iniquidad y la intriga. En la alcahuetería disociadora que tanto ha fragmentado y triturado a la Argentina. En el asesinato hipócrita. En la mentira cínica. En fin, en todo tipo de medios que aseguren el poder.

Por grandeza moral y buena fe política. Saavedra dividió su sueldo con Cisneros y compartieron ambos el sitial que les correspondía en la Catedral, de la misma manera en que Liniers después del 12 de Agosto, compartió su almuerzo con el vencido General Beresford y el Estado Mayor Inglés.

Por grandeza moral y buena fe política, la Junta en pleno, recibió en su primera audiencia al Almirante De Courcy, Comandante en Jefe de las Fuerzas Británicas en el Atlántico Sur.

El Almirante Inglés con la mayor cordialidad, pero sin dejar de apuntar sus cañones, obtuvo de los desprevenidos patriotas de la Junta, la igualdad de derechos entre ingleses y criollos.

Así por medio de la grandeza moral y de la buena fe política, el monopolio que habla ejercido España se transfirió para beneficio de Inglaterra y el Edicto de Libre Comercio del Virrey Cisneros perdió fecha de vencimiento.

Por grandeza moral y por buena fe política, la Junta cedió ante Alejandro Mackinnon, representante de los comerciantes ingleses, residentes en Buenos Aires y éstos obtuvieron el permiso expreso para exportar a Londres el metálico de oro y plata Que recaudaban con sus ventas.

Por grandeza moral y buena fe política, la junta aceptó que Lord Strangford, Embajador Inglés en Río de Janeiro, representara al país naciente, ante las cortes de Londres y Madrid.

Por la grandeza moral y buena fe política, la Junta permitió que la bandera Inglesa unida a la bandera española, fuese su emblema ante las demás naciones de la tierra.

En poco tiempo todos los patriotas comprendieron con amargura que Inglaterra era la única beneficiaria de la lucha que habían emprendido contra España. Pero ya era tarde. En vez de la anhelada Independencia se había instalado una espantosa e irreversible dependencia económica hacia la Gran Bretaña.

Advertidos que la ayuda británica no era de beneficencia, sino que respondía a otras reglas de juego, Saavedra convocó a las provincias y al pueblo que lo había acompañado y Moreno recurrió a la queja diplomática. 
Pero ni la presencia de los representantes de las Provincias en Buenos Aires, ni el Gobierno de la Junta Grande ni el pronunciamiento del pueblo del 5 y 6 de Abril de 1811, ni la proyectada queja diplomática de Moreno dieron ningún fruto.

El avance inglés por medio del comercio era arrollador e incontenible y frente a ese avance fueron sucumbiendo uno a uno todos los que habían levantado sus armas o su voz en contra de ellos.

Liniers, el jefe militar que abatió a los ingleses terminaría fusilado. 
Alzaga el caudillo popular que armó al pueblo contra los ingleses terminaría ahorcado. Saavedra, el jefe militar que se levantó contra el anglófilo Virrey Cisneros terminaría exiliado y su memoria cubierta por un asombroso silencio.
Moreno, el Secretario Técnico de la Junta que pretendía arreglar el problema con una reclamación diplomática murió envenenado. Su deceso fue precipitado “por la administración de un emético que el Capitán del buque inglés le suministró imprudentemente”, según las textuales palabras de su hermano Manuel Moreno autor de “Vida y Memorias del Doctor Mariano Moreno” página 241. Agrega Manuel Moreno que el cadáver de su hermano “estuvo todo el día sobre la cubierta envuelto en la bandera inglesa”. Larrea, proclive a los negocios junto con los ingleses se suicidó.

La lista es trágica, tanto por la ferocidad de los medios de eliminación como por la continuidad de fusilamientos y asesinatos y de suicidios que plagan el destino fatal de nuestros gobernantes y prohombres. 
Los nombres de Dorrego, Chilavert, de López Jordán, de Leandro Alem, de Lisandro de la Torre, de Belisario Roldán, de Leopoldo Lugones, del General Valle y tantísimos otros de plena actualidad, son testimonios extremadamente serios que nos llevan a una conclusión que causa espanto: los enemigos que se apoderaron sigilosamente de nuestro país siguen imperturbables y victoriosos, mientras que mitos, dogmas, esquemas, etiquetas, palabras y hasta letras siguen provocando el desencuentro de nuestras mentes mas brillantes y de nuestros espíritus más lúcidos. 


Juan Domingo Perón ,es combatido en su gobierno y después de muerto mutilado.

Eva Perón,es ultrajada,mutilada y abusada en su descanso eterno.

Maria Estela Martinez de Perón. 6 años presa,ultrajada,abusada y denigrada hasta ahora.

Winston Churchill, dijo en 1955: 'La caída del tirano Perón en Argentina es la mejor reparación al orgullo del Imperio y tiene para mí tanta importancia como la victoria de la Segunda Guerra Mundial, y las fuerzas del Imperio Inglés no le darán tregua, cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto.


La Revolución de Mayo, despojada de las palabras escolares y profundizadas en su real dimensión, deja para la posteridad la enseñanza de un mal éxito que debe prevenirnos para no incurrir en una repetición forzosa.

Con la buena fe y la pureza moral de sus protagonistas la Revolución de Mayo no obtuvo la independencia efectiva del país. Antes, ese patrimonio espiritual fue el puente que utilizaron los comerciantes británicos para operar una transferencia del dominio español al dominio de Inglaterra.

Ese dominio fue más sutil y más eficiente que el del Imperio Español. 
Nos adjudicó una autarquía administrativa de nivel municipal en lo interno, pero con una férrea dependencia económica que aseguró con sus concesiones y contratos cada vez más. Leoninos y cada vez más exigentes. 
Inglaterra se reservó el control de la política interior, reemplazando por adjetivos calificativos, los sustantivos y los verbos que conforman el lenguaje con que deben tratarse los grandes temas de un país. 
Dividió en forma tan irreconciliable como artificial a los conductores argentinos desde morenistas y saavedristas hasta peronistas de todos los grupos y antiperonistas de todas las tendencias. 
Porteños contra provincianos, Buenos Aires contra el interior. 

El campo contra la industria. La civilización contra la barbarie. Gremialistas contra políticos. Civiles contra militares... Siempre los antagonismos vertidos en un molde de hierro: Divide et Impera, Gran Bretaña ejerció también, a través de sus personeros más sumisos, la política exterior de los argentinos en todos los gobiernos y en todas las épocas”. No es el caso de entrar en casuismos ni contar las pocas excepciones pero todos recordamos la reciente guerra de la Malvinas dirigida por un Ministro de Relaciones Exteriores que era el mas conspicuo abogado del complejo frigorífico inglés Swift Deltec.

La eficiencia del sistema colonial inglés en el Río de la Plata, fue y es, el opus magnum de Canning, el estadista impecable. Inglaterra sería el taller del mundo y la América del Sur su granja.

Este plan gigantesco redujo nuestro territorio de 5 millones de kilómetros cuadrados a menos de 3 millones de kilómetros cuadrados y nos convirtió de un país bioceánico y minero en país atlántico y pastoril.

Del éxito del plan dice el historiador británico Harry Ferns: “Durante el siglo XIX no se produjo ninguna alteración en la ecuación Anglo-Argentina y no hay razón alguna para suponer que hoy sea diferente a lo que fue un siglo y medio atrás”. (Tomo I, pág. 486)



LOS INGLESES FUSILAN AL RECONQUISTADOR SANTIAGO DE LINIERS.

Domingo 26 de agosto de 1810: En el paraje denominado Cabeza de Tigre, cercano a Cruz Alta, Córdoba, un pelotón de soldados ingleses fusila al General Santiago de Liniers, Héroe de la Reconquista y la Defensa, Conde y Virrey de Buenos Aires.

El Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros (1755-1828), fue la cabeza visible del triángulo cuyos vértices estarían apoyados en los comerciantes usureros de la City en Londres, sus operadores españoles en Cádiz y los mercachifles arrastracueros del puerto de Buenos Aires. Esta triangulación, consecuencia de Utrech, formada de 1714 en adelante por Incalaperra junto con una decena más montadas en Hispanoamérica, se dedicaban con fervor al contrabando de fruslerías, el saqueo de la corambre de las vaquerías y el fabuloso robo de la plata del Potosí. Ya habían tenido su acto cumbre en las invasiones de la Incalaperra en 1806 y 1807. Porque es bueno decirlo, para aquellos hechos dolorosos, los ingleses no vinieron: los mandaron a llamar que es muy distinto.

Cisneros había llegado a Buenos Aires con instrucciones de invitar, muy diplomáticamente, para que Liniers regresase a España. Los buhoneros manilargos del puerto se habían dado cuenta que nada se podría hacer, de lo que después se hizo (más de 40 firmas inglesas operando en Buenos Aires y con casas matrices en Londres), con un Liniers en la ciudad. Entonces presionaron sobre los de Cádiz, lupanar de la masonería, para que éstos, a su vez, lo hiciesen sobre la Junta (que les debía plata a todos), designando como Virrey a un hombre “educado y culto” (como querría después Rivadavia) que, a su vez, tendría la misión de sacarse de encima a Liniers, dejándole el campo orégano al hatajo. Es la versión remozada y rioplatense del cuento de Alí Babá y los cuarenta ladrones (aunque aquí eran mucho más de cuarenta por el proceso inflacionario).

Con la misma ternura diplomática con que le pidieron que se vaya, don Santiago, que ya había cumplido sus 57 años, les pidió para quedarse. Una contrariedad en los planes de la gavilla. Entonces Cisneros le hace jurar a Liniers la promesa de no inmiscuirse en los asuntos públicos, y lo obliga a retirarse a un lugar distante del epicentro de los negocios: Buenos Aires. Digamos que una cosa por otra: en lugar de desterrarlo lo internaron, como se decía en aquellas épocas. Pero con el mismo efecto: mantenerlo alejado “del progreso”. Aunque con un poco de suerte, se podría morir en el olvido.

Este juramento del Héroe de la Defensa y Reconquista, con treinta años de nobles servicios a España sin interrupciones, es de donde se han prendido los historiadores del Régimen Perverso con sus ataques de moralina, para decir que Liniers recibió lo que se merecía por quebrantar un juramento. Y, ¿qué validez tiene un juramento hecho ante esta versión remozada de Pilatos? La misma validez que tiene la palabra devaluada del canalla que lo pide.

Liniers se trasladó a Córdoba donde compró una finca cercana a la localidad de Alta Gracia. Los sucesos ocurridos en Buenos Aires el viernes 25 de mayo (fruto de la tenida del 24 a la noche), llegaron a Córdoba el lunes 4 de junio. Entonces el Gobernador Intendente, Capitán de Navío Gutiérrez de la Concha, quien fuera jefe de le escuadrilla que transportó desde Colonia hasta el Arroyo Las Conchas al ejército de Liniers para la Reconquista, se declara opositor al pronunciamiento de Buenos Aires y arrastró tras de sí al Cabildo de Córdoba, creándose el 6 de junio, ante la emergencia, una Junta Consultiva.

Para constituir esta Junta, Gutiérrez de la Concha le pide a Liniers que se sume, como ciudadano respetable y persona de honda raigambre popular, junto con el Obispo Orellana, el oidor Victoriano Rodríguez, el deán de la Catedral, Gregorio Funes y el tesorero de la hacienda pública, señor Moreno.

Hasta aquí, aunque a los tumbos, estoy conteste con los historiadores vernáculos, tanto del Régimen como no pocos militantes del revisionismo histórico. Porque a partir de esta situación cada uno de éstos va dando su versión: que Liniers fue un traidor; otros que un líder desertor; que cometió muchos errores; que no escuchó las súplicas que le hicieran por carta Saavedra y Belgrano, e incluso su suegro Martín de Sarratea; que quiso reivindicarse ante la opinión pública de aquel incidente con el enviado de Napoleón, el Marqués de Sassenay (10 de agosto de 1808); que era un agente napoleónico en Buenos Aires y, otros muchos, que Liniers fue una mezcla de todo esto.

Confieso humildemente al lector que yo también me tragué estos sapos. Algunos crudos y otros vuelta y vuelta en la sartén con ajo y cebollas. Porque si esto escriben nuestros historiadores, cuya mayoría escribe para facturar, seguramente no es cierto o por lo menos es motivo de revisión o de crítica histórica, si prefiere el lector.

Liniers no fue un traidor, porque nunca comulgó con otra ideología que no sea su lealtad a la Corona Española por la que terminó dando la vida; consecuentemente tampoco fue desertor porque nunca estuvo adscrito a los complotados que había producido el 25 de mayo; el único error cometido por Liniers fue el de dormir con el enemigo: creerse que Cisneros era un virrey y no el cabecilla de un grupo de quincalleros asociado a los ingleses; de las súplicas que le hiciera Belgrano mejor no hablar: don Manuel (¡Oh, cuántas tiene en el debe el bueno de don Manuel!), ya había hecho los borradores extremistas que servirían de base para que el terrorista Mariano Moreno hiciese el Plano de Operaciones (dado como secreto el 30 de agosto, según la copia en mi poder); las actitudes de Liniers, respecto al Marqués de Sassenay, fueron suficientemente claras, y la prisión que sufrió el enviado de Napoleón a manos de Elío fue injusta, prueba de ello es que al ser remitido a Cádiz fue puesto de inmediato en libertad en aquella ciudad y a Liniers jamás se lo molestó para preguntarle nada; etc.

Ahora bien: ¿por qué Liniers –se preguntará el lector-, se opone a la Junta de Buenos Aires, acompañado de insignes patriotas y leales servidores públicos, cuando le hubiese sido más fácil aceptar el hecho consumado? Simplemente porque Liniers, como antiguo vecino de la ciudad, aparte de haber sido su Virrey, conocía perfectamente a cada uno de los integrantes de aquella Junta, lo que ellos representaban y quiénes movían los hilos de estas marionetas. Aquellos no representaban, precisamente, los intereses del pueblo, del rey ni de su virreinato. Y si no me creen vean lo que sigue:

Miguel Azcuénaga, militar, masón recalcitrante de los tiempos de Cabello y Meza, relacionado con las familias más ricas de Buenos Aires en los inicios del siglo, terrateniente y comerciante, fue el garante ante la burguesía porteña y los intereses de la Incalaperra, de las finanzas de la Junta de Gobierno.

Manuel Alberti, sacerdote, masón, con rico patrimonio personal, parte heredado de sus padres y parte de lo que él había hecho con sus negocios clandestinos; intervino en las reuniones conspirativas en la casa de Nicolás Rodríguez Peña (espía, masón, asalariado de Su Majestad Británica hasta su muerte); ingresó a la Junta como representante del clero criollo y como defensor de los bienes eclesiásticos (y de los suyos desde luego).

Domingo Matheu, comerciante catalán afincado en Buenos Aires, con conexiones internacionales en Europa y, particularmente en Cádiz, sostenedor de las ideas del libre comercio (recargando con un 300% las bagatelas inglesas), fue como tal el representante de los comerciantes de Buenos Aires (los que, mayoritariamente, eran ladrones y contrabandistas). Fue el garante ante la Junta de los comerciantes de la plaza de Cádiz (uno de los vértices del triángulo).

Juan Larrea, catalán como el anterior, comerciante de los llamados frutos del país y también armador, estaba seriamente comprometido con los grupos ingleses a los que siempre fue obediente. Es considerado como el banquero de la Junta de Mayo.

Juan José Paso, abogado, amigo íntimo de Moreno, vinculado a los intereses ingleses en el Río de la Plata. Este personaje es todo un misterio: ¡permaneció en el gobierno desde mayo de 1810 hasta la llegada de Rosas que lo echó! Poco o nada se sabe de su vida porque todos sus papeles públicos y privados han desaparecido cuidadosamente. Pero en verdad: no se sabe por qué fue incluido en la Junta, quedando solamente en pie sus vinculaciones con los comerciantes británicos.

Mariano Moreno, abogado (el ausente durante las invasiones inglesas y el mudo del Cabildo del 22 de Mayo), representó a los intereses ingleses, con la habilidad de presentarlos como españoles. Carlos Roberts lo llama excelente abogado del comercio inglés y abogado de última hora. El acercamiento ideológico con Castelli (primo de Belgrano), proviene de que ambos eran abogados de los ingleses en el Río de la Plata. Moreno se destacó en la ignominia que se llamó Representación de los Hacendados (en 1809, con patrocinio del Virrey Cisneros donde hizo el papel de chancho rengo), y Castelli en varias defensas de comerciantes ingleses sorprendidos en el delito de contrabando o en el quebrantamiento de leyes consagradas. Cuando Moreno envía a Castelli al norte como comisario político, se quedó con el partido de él en Buenos Aires, y lo superó en los planteos de libre comercio a favor de los buques de bandera inglesa.

Manuel Belgrano, abogado y economista aficionado, con amplias y fuertes vinculaciones con comerciantes del Paraguay y ganaderos del Uruguay. Esta es la causa de la aparición, de la noche a la mañana, del Belgrano militar en la campaña al Paraguay y su posterior traslado a la Banda Oriental, cuando en realidad se había destacado como abogado y economista. Se sabe que Belgrano redactó la introducción y confeccionó el boceto del Plano de Operaciones citado más arriba. Moreno al componerlo, respetó la introducción belgraniana y, en línea generales, su proyecto, aderezándolo luego con sus crueldades propias de Caracalla. Pero don Manuel conoció el documento: a esto no hay quien lo niegue, como se sabe que no abrió la boca para oponerse ante semejantes barbaridades. El documento, encontrado por casualidad en Sevilla por don Eduardo Madero a fines del Siglo XIX, está redactado en tono canallesco, subversivo y terrorista: después me vienen a hablar del Proceso de Reorganización Nacional que es un bebé de pecho al lado de don Mariano y de don Manuel, ¡que son próceres indiscutidos!

Dios Santísimo: ¿para qué me haces conocer estas cosas? ¿Acaso yo no sería más feliz de otra forma? Pero: hágase Tu Voluntad y no la mía. Prosigo entonces.

Llegado a esta altura, le pregunto al lector: ¿y usted que hubiese hecho? ¿Tal vez adherirse a esta Junta, o haría lo que hizo Liniers, después Artigas y finalmente Alzaga? Diga usted. Porque después de todo lo que hizo el Cabildo de Buenos Aires fue tomar la decisión de crear una Junta municipal de gobierno. Le correspondía luego invitar a las demás provincias hermanas a un congreso revolucionario para lo cual, cada una de ellas, debía dar, como requisito previo, un golpe político como el de Buenos Aires. De esta manera la Primera Junta hubiese sido nada más que una promotora de la revolución nacional. Esta actitud de Buenos Aires de arrasar con las autonomías provinciales y municipales se repetiría constantemente, se reflejaría en la Constitución Nacional y se puede ver hoy en día, donde los Gobernadores, pero fundamentalmente los Intendentes Municipales (donde reside la auténtica soberanía popular), son felpudos del gobierno central.

Desbandada la tropa de Liniers y Gutiérrez de la Concha al primer amague, siguieron los dos fugitivos con sus amigos, sin una escolta que les brinde protección, y se refugian en Villa del Chañar, a unas 50 leguas de Córdoba. Allí los alcanza y detiene el Capitán José María Urien, que los venía rastreando, quien comete la arbitrariedad de tratarlos con todas las brutalidades que uno se puede imaginar, incluidos los azotes. La Pasión de don Santiago de Liniers había comenzado en manos de los esbirros del Robespierre porteño, Mariano Moreno: el que en la noche del 25 de Mayo lloraba sentado en las escaleras del Cabildo por las represalias que habría de tomar el rey contra ellos a su regreso “por majaderos”. Esta es la verdadera causa de su misterioso viaje a Inglaterra que dijeron lo hacía en misión diplomática: le aterrorizaba la idea del regreso del rey. En verdad fue un exilio disfrazado con misterios, como su muerte que resultó de un fecaloma: hacía una semana que no iba de vientre y el capitán inglés le suministró un purgante fenomenal. Una hora después estaba con una peritonitis y se fue por la avenida ancha sin semáforos. Pero volvió reencarnado en los periodistas que tenemos que lo han tomado por apóstol.

Detenidos los cabecillas del desacato, debería corresponderse con el final de este triste capítulo de nuestra historia. Pero no fue así, porque es realmente aquí donde comenzó. Porque, ¿qué hacer con Liniers, el Gobernador Gutiérrez y el manojo de amigos encadenados? A Córdoba no los podían regresar, porque muchos de los soldados patricios que formaban los regimientos a las órdenes del Coronel José Antonio González Balcarce admiraban y amaban a Liniers y a Gutiérrez por haber luchado codo a codo con ellos en las jornadas de 1806 y 1807. Algo parecido ocurriría con la población civil, memoriosa del trato paternal y deferente de Liniers durante su virreinato.

Entonces, ¿qué tenemos por aquí? Tenemos un problema insoluble a nivel de dirigentes. El mismo problema que se les repetiría con Artigas, Alzaga, Dorrego, don Juan Manuel y, si el lector quiere, el de Perón: su inmensa popularidad. ¿Qué hacer con un tipo que supuestamente hace lo que no debe hacer y sin embargo goza de abrumadora popularidad? La respuesta no está en los manuales liberales, ni en las películas de Hollywood de yanquilandia, donde el derrocado es un tiranuelo de cuarta. ¿Qué hay que hacer con un tipo en cuya contra se han ensayado todas las argucias y todas ellas, de a una, han ido fallado? A este tipo hay que matarlo, porque la popularidad para los liberales es un bien peligrosísimo. A Liniers y Dorrego, El Coronel Arrabalero, les costó la vida. El Restaurador se les escapó con un hilo de la pata. Y Perón se salvó de milagro, si se tienen en cuenta desde bombardeos hasta una docena de atentados, comenzando por el de Villa Rica en Paraguay.

En verdad la Junta municipal de Buenos Aires, vulgo llamada Primera Junta, ha pensado en el destierro, medida que se le aplicó al compinche Cisneros con todo éxito, pero que con don Santiago sería un fracaso. Alguien ha madurado en hacerlo desaparecer, pero es imposible porque ya todo el mundo sabe que está en manos de sus captores. Reverdece entonces la idea de asesinarlo, pero cómo. Envenenarlo sería muy evidente. A un iluminado de la caterva se le ocurre simular un malón de indios que atacarían la caravana y lo asesinarían sin misericordia. En los alrededores de Buenos Aires hay muchos indígenas que por una damajuana de aguardiente serían capaces de despellejar a su madre. Pero ocurre que a ¡don Santiago de Liniers también lo quieren los indios porque ha sido muy compasivo con ellos! Entonces, si una salida “culta y educada”, resuelven matarlo ellos mismos. Fusilando de esta manera se cargarían de poder coercitivo, desalentando resistencias latentes: digamos que a lo Valle, Cogorno e Ibazeta el 9 de junio de 1956.

Llega a Córdoba el decreto para la ejecución. La población recibe la noticia con claras muestras de disgusto. El Coronel Balcarce y el gobernador interino nombrado por la Junta, que fue Juan Martín de Pueyrredón, se enteran que el Regimiento de Patricios, alojado en la casa de Ejercicios Espirituales, se está por sublevar para rescatar a Liniers. Les cierran todas las puertas y les colocan tres regimientos a su alrededor para que nadie salga ni entre. Unas 100 religiosas y religiosos que allí prestan servicios padecen la cuarentena, aunque son completamente inocentes: es la primera herejía de las muchas que luego harían en el Alto Perú contra la Santa Religión. Ortiz de Ocampo hace como Pilatos: se lava las manos y decide remitir al prisionero a Buenos Aires. En realidad le tiene miedo a la pueblada y algunos regimientos que no le han querido rendir honores.

La Junta se entera de esto y resuelve que Liniers no debe entrar en Buenos Aires. Para ello acuerdan que Castelli y French, con algunos efectivos del Regimiento Estrella, salgan al encuentro de la columna y fusilen a Liniers donde lo encuentren. Sin embargo aparecen otros problemas, aparte del cáncer de lengua que lo tiene mal a Castelli, los soldados del Estrella ponen las cosas en claro: ellos acompañan pero no fusilarán a Liniers. Los comisionados alcanzan la columna que viene de Córdoba en Cabeza de Tigre, una posta a la altura de Cruz Alta. Allí los espera otro frentazo: los soldados de la escolta que traía a Liniers, también se niegan a fusilarlo. ¡Estos negros de mierda, siempre creando problemas! No, si es como decía Sarmiento: es una raza maldita. Porque no habían nacido debajo de una higuera como él.

Pero alguien había sido más previsor que todos estos complotados para asesinar. En Córdoba vivían desde hacía unos dos o tres años un número considerable de soldados ingleses que fueron internados después del escabroso asunto de Luján. Algunos tenían chacra, familia y otros se habían afincado definitivamente. Alguien los habló y ellos aceptaron fusilar gustosamente a Liniers, el autor de su derrota, su prisión, su internación y su vergüenza. Y previendo que pasaría lo que pasó los llevaban a la cola de la columna.

Y así fue como en la mañana del 26 de agosto, el mes de la Gloriosa Reconquista, de 1810, una docena de soldados de su Graciosa Majestad Británica fusilaron a don Santiago de Liniers, cubierto de sangre por los castigos y cinco de sus compañeros todos malheridos. El tiro de gracia se lo dio French, el cartero de Buenos Aires, devenido ahora en Teniente Coronel de la noche a la mañana, el que fuera enlace entre las logias masónicas montadas por Rodríguez Peña y el cura Agüero. En las ropas de Liniers se encontró su despacho como Virrey firmado por el rey, que Castelli ordenó quemar: estaba el papel tinto en sangre.

A esto último lo descubrió el historiador Julio Lafont al que por poco lo matan. Pero jamás pudieron desmentirlo, hasta el día de hoy porque está muy bien documentado. Al resto, que no es de Lafont, los invito a los historiadores a que me desmientan. Pero, ¡cuidado!, porque a lo mejor no me callo de cosas que aquí he callado.


ANIVERSARIO DE LA HEROICA DEFENSA DE BUENOS AIRES

El día 5 de julio de 1807 se produce la Defensa de Buenos Aires. Las fuerzas británicas que procuraban conquistar por segunda vez la ciudad de Buenos Aires sufren pérdidas enormes en los combates que se suceden en este día.

El 5 de julio de 1807 los porteños y las milicias al mando de Santiago de Liniers rechazan la Segunda Invasión Inglesa, comandada por el Gral. Whitelocke.
El alcalde de Buenos Aires, Martín de Álzaga ordenó montar barricadas, pozos y trincheras en las diferentes calles de la ciudad por las que el enemigo podría ingresar. En la mañana del 5 de julio, la totalidad del ejército británico volvió a reunirse en Miserere. Confiado de la supremacía de su ejército, Whitelocke dio la orden de ingresar a la ciudad en 12 columnas que se dirigirían separadamente hacia el fuerte y Retiro por distintas calles. Sin embargo, los invasores se enfrentaban a un Buenos Aires muy diferente al que se había rendido ante Beresford. Según cuenta la tradición popular, los vecinos arrojaron piedras y aceite hirviendo sobre las cabezas de los invasores. Lo cierto es que Liniers había logrado reunir un ejército de 9.000 milicianos, apostados en distintos puntos de la ciudad. El avance de las columas se vio severamente entorpecido por las defensas montadas, el fuego permanente desde el interior de las casas y desinteligencias y malos entendidos entre los comandantes británicos. Whitelocke vio como sus hombres eran embestidos en cada esquina. Mediante la lucha callejera, los vecinos de Buenos Aires superaron la disciplina de las tropas británicas. Tras una encarnizada lucha, Whitelocke perdió más de la mitad de sus hombres entre bajas y prisioneros.
Cuando la mayoría de las columnas habían caído, Liniers exigió la rendición. Craufurd, atrincherado en la iglesia de Santo Domingo, rechazó la oferta y la lucha se extendió hasta pasadas las tres de la tarde. Whitelock recibió las condiciones de la capitulación hacia las seis de la tarde ese mismo día. El 7 de julio se comunicó la aceptación de la capitulación propuesta por Liniers y que por pedido de Álzaga, daba dos meses para abandonar Montevideo. Las tropas británicas se retiraron de Buenos Aires y abandonarían la banda oriental recién el 9 de septiembre.


EL SAQUEO DEL TESORO DE BUENOS AIRES.
POR EL PIRATA BERESFORD 1806.


EL PARTIDO MASONICO FACILITO LA ENTRADA DE BERESFORD
EN BUENOS AIRES ENTRARON SIN LUCHAR.

Más de 86.000 millones de dólares, buena parte de la deuda argentina. Ese es el valor actual del tesoro con el que se alzaron los ingleses en la invasión de 1806. El cálculo de Néstor Forero, un investigador que habló del tema en Gualeguaychú, muestra la magnitud del saqueo inglés. ¿Hay razones para pedir un resarcimiento, pese al tiempo transcurrido?.

Buenos Aires fue capturada, así, por las tropas del general Beresford, allá por 1806. La toma duró más de 40 días, en cuyo transcurso los ingleses no se privaron de nada. La invasión estuvo signada por vejaciones, asesinatos, muerte, y robos de todo tipo, según cuentas los cronistas. Un acto de pillaje protagonizado por súbditos de la Corona Británica, que no actuaron por motu propio.

Fue en realidad una acción de conquista armada por el gobierno de Londres, en el marco de una estrategia global de dominación de estas tierras americanas.
Los entretelones y el significado de este traumático episodio -que curiosamente la historiografía oficial refiere casi como una anécdota- están planteados en “El saqueo de 1806”, el libro del investigador Néstor Forero.

Especialista en temas económicos e historiográficos, autor de otros libros como “Deuda externa y Crimen social en Argentina”, Forero se inscribe dentro del “revisionismo histórico” que, siguiendo a Raúl Scalabrini Ortiz o al copoblano Julio Irazusta -entre otros-, viene denunciando la malsana influencia británica en el país.
Esa influencia, que ha sido determinante en el curso de la historia vernácula, es de larga data. En realidad, según esta lectura historiográfica, se remonta a la etapa anterior a la independencia argentina.
Es decir, a cuando el país -junto con otras repúblicas sudamericanas- pertenecía al Virreinato del Río de la Plata, un bloque geopolítico de 7.000.000 km².

En la disputa por la hegemonía mundial, Inglaterra fue enemiga declarada de España, cuyo poder buscó cuartear, sobre todo saboteando sus posesiones americanas.

Es en este contexto que Forero coloca la toma de Buenos Aires en 1806. Que en realidad, dice, fue la quinta expedición militar británica (no la primera como dice la historia oficial), a la cual precedieron, por caso, desembarcos en Malvinas o Isla de los Estados.
El saqueo del que fue objeto entonces Buenos Aires, por parte de las tropas de Beresford, fue pergeñado con antelación por el gobierno de Londres, dice el autor.
Y da una medida -cuenta- no sólo del sentimiento anti-hispánico de los invasores, ni de la codicia que los dominaba, sino de un plan de dominación urdido con inteligencia.
Así, el primer acto del General Beresford, tras la toma de la capital del Virreinato del Río de la Plata, fue la exigencia a sus pobladores de los caudales reales, bajo las peores amenazas (pérdidas de vida y patrimonio).
Y aquí la originalidad de Forero: el tesoro robado, girado prontamente a Londres, representa hoy, actualizado a un interés anual del 6%, más de 86.000 millones de dólares, buena parte de la deuda externa argentina.

Política colonial

Pero además, una vez dueño de la plaza, Beresford tomó una serie de medidas para someter a la nueva colonia -y que según Forero tienen un parecido notable con la política económica que se siguió en Argentina en lo sucesivo.
Así, al apoderamiento ilegítimo de las reservas monetarias del Tesoro de la Real Hacienda de Buenos Aires -el grueso del cual se embarcó a Londres en la fragata más rápida de la de la flota británica, el “Narcissus”-, le siguió el decreto que declaró la “libertad de comercio”.
Esta última medida -sostiene el investigador- “se impondrá para beneficio especialmente de los comerciantes ingleses y de su socia local, la clase acomodada de Buenos Aires”.
Ahora bien, haber secado la plaza de monedas -más allá de que una fracción de los pesos plata se dejaron para mantener el comercio exterior- colocó a la gobernación británica en Buenos Aires en problemas.
La escasez de dinero metálico, producido por el vaciamiento de las arcas de Buenos Aires, conducía a un encarecimiento inexorable de las operaciones de importación de mercadería inglesa.
Pero la gobernación británica no iba “a permitir que los comerciantes locales repararan esa pérdida mediante el funcionamiento de la ley de la oferta y la demanda, ya que el tipo de cambio hubiera saltado por las nubes”, cuenta Forero. Por eso -refiere- “se estipuló un tipo de cambio fijo de 5 chelines por peso, cuando antes de la invasión el tipo de cambio era de 4 chelines y 6 peniques”.

La cuestión de los caudales

Forero llama la atención sobre un dato no menor: los ingleses no pueden alegar que los caudales robados (en total 1.086.208 pesos plata) son un “botín de guerra” (el equivalente a unas 200.000 liras esterlinas de la época) (1). ¿Y esto por qué?. Pues porque el tesoro se hallaba fuera del alcance de los conquistadores al momento de ingresar a la ciudad.
¿Cómo? Es que el virrey Rafael de Sobre Monte, enterado de la invasión, se lo llevó consigo antes hacia Córdoba. Los ingleses tuvieron que gestionar su regreso, luego, bajo amenaza de introducir las peores pestes sobre la población.
Este episodio, es decir la manera en que se obtuvo el tesoro confirma la tesis de que su apropiación fue “sencillamente un robo, perpetrado sin ninguna fundamentación jurídica por parte del invasor”.
En realidad, dice el autor, la acción de Sobre Monte -pese a que el juicio histórico catalogó de deshonrosa-, colocaba la sustracción del tesoro en el marco de una discusión entre las cortes de España y Gran Bretaña, alrededor de los “derechos de propiedad indudable de los españoles”.
“Para ser más ecuánimes diremos que Sobre Monte, más allá de su personalidad, cumplió con su retirada el plan de evacuación trazado en época del virrey Vértiz y que un Tribunal que juzgó su conducta terminó absolviéndolo, aunque eso no le devolvió el prestigio perdido”, comenta Forero.

¿Es posible el resarcimiento?

El autor insiste en la “ilegitimidad” de la incautación de los caudales del tesoro de la Real Hacienda de Buenos Aires. Pero va más allá: en su opinión, a la Argentina y a los países que entonces integraban el virreinato, les asiste hoy el derecho del resarcimiento, pese al tiempo transcurrido.
Forero habla de “derecho de propiedad” conculcado por el invasor inglés. Aunque dicho derecho le pertenecía a los españoles, ahora es nuestro, insiste, en virtud de la “continuidad jurídica e histórica de los Estados”.
Asegura que el “gobierno británico no puede negar su participación” en la operación de saqueo -aunque se escude en el argumento de que fue una acción de particulares-.
“Dado que lo actuado por los súbditos británicos lesiona el Derecho de Gentes, entendemos que el reclamo de reparación por el robo de Buenos Aires es imprescriptible”, razona el investigador.
Y al respecto documenta la existencia de jurisprudencia internacional en este sentido, alrededor de la existencia de fallos que han obligado a ciertos Estados, cuya responsabilidad quedó evidenciada, a reparar el daño cometido contra otros Estados.

Por Marcelo Lorenzo
Publicado en diario El Día, de Gualeguychú, Provincia de Entre Ríos, 21/11/07. http://www.trabajadorescultura.com.ar/cultura/Econ_politica/Notas

Publicado en el diario Times, de Londres, a raíz de la captura de Buenos Aires

Domingo, 12.09.1806 – nuevas buenas en Gran Bretaña

El nuevo gobierno whig (el “Ministerio de Todos los Talentos”) se enteró de la expedición de Beresford el 24 de junio de 1806, cuando le llegó una carta fechada por el general inglés en abril de ese año. El Secretario de Guerra William Windham se tomó un mes para contestar la carta, con la anuencia de Jorge III, manifestándole que como no la expedición no había sido oficialmente autorizada y no se conocían los resultados obtenidos, sólo cabía dar instrucciones generales. Ella eran: si habían ocupado una posición, que trataran de mantenerla y, caso contrario, no insistiera en tomarla; que “no se metiera en asuntos de independencia que pretendían los criollos”. Como cierre, le anunciaba a Beresford el envío de refuerzos al mando del general Sir Samuel Auchmuty. Por otra parte, el Almirantazgo remitió una carta, el 28 de julio, a Home Popham, ordenándole, severamente, que se presentara en Londres para rendir cuenta de lo actuado.

Nota de Aclaración: El gobierno inglés mantuvo en secreto la expedición a Buenos Aires, hasta estar seguro de lo que había pasado en la colonia española. Pero el 12 de septiembre de 1806, tras 57 días de navegar, el Narcissus, al mando del capitán Donelly entró al puerto de Portsmouth, con los partes de Popham y Beresford sobre la captura de Buenos Aires. Por telégrafo visual llegó a Londres esa noche y los diarios se hicieron eco de la noticia, en las ediciones de la mañana siguiente.

Lunes, 13.09.1806 – primera noticia

Captura de Buenos Aires. Oficina del Times. Sábado a las 3 de la mañana.

Por un expreso que acabamos de recibir de Portsmouth, tenemos que felicitar al pueblo por uno de los hechos más importantes de la actual guerra. Buenos Aires en este momento forma parte del Imperio Británico, y cuando consideramos las consecuencias a que conduce por su situación y capacidades comerciales, además de su influencia política, no sabemos como expresarnos en términos adecuados a nuestra opinión de las ventajas nacionales que derivarán de su conquista.
Miércoles, 15.09.1806 – de la prensa británica
“Es casi indudable que toda la colonia del Plata tendrá la misma suerte que Buenos Aires; y de las esperanzas lisonjeras presentadas a sus habitantes, en la proclama del general Beresford, ellos verán que está en su propio interés ser colonia del Imperio Británico”. (...) “Como resultado de semejante unión, tendríamos un mercado continuo para nuestras manufacturas, y nuestros enemigos perderían para siempre el poder de sumar los recursos de esos ricos países a los otros medios que tienen de hacernos daño”. (…) “Este país está ahora en una posición mucha más orgullosa de la que ha estado desde que comenzaron las negociaciones con Francia. En Calabria, la excelencia y superioridad de las tropas británicas han sido demostradas al enemigo y a toda Europa. Por nuestro éxito en el Plata, donde un pequeño destacamento británico ha tomado una de las más importantes y ricas colonias españolas, Bonaparte debe estar convencido de que sólo una paz rápida podrá evitar que toda Sudamérica quede separada forzosamente de su influencia y colocada para siempre bajo la protección del Imperio Británico ¿A qué región del mundo habitable podrá entonces dirigirse para conseguir barcos, colonias y comercios?”.

Lunes, 20.09.1806 – desfile en Londres

“A las siete en punto de la mañana, los Leales Voluntarios Britanos se congregaron en St. James’Square y después de disparar tres salvas prosiguieron hasta Clapham, a fin de escoltar hasta la ciudad el tesoro desembarcado del Narcissus, en Portsmouth” relata un testigo presencial, John Fairnburn “A su llegada a Claphamn encontraron el desfile consistente en ocho carretones, tirado cada uno de ellos por seis caballos, adornados con banderas, pendones y cintas azules. En las banderas estaba inscripta la palabra ‘Tesoro’

Los precedía una pieza de artillería de bronce tomada al enemigo. El primer carretón llevaba el estandarte virreinal del Perú desplegado por un marino real; el segundo y tercero, las enseñas tomadas de los muros de Buenos Aires, y los siguientes, las insignias navales inglesas azuleas, rojas y blancas, mostrando el conjunto la más triunfal y grandiosa apariencia. Durante su procesión hacia la ciudad, los Leales Britanos, al mando del coronel Davidson, marcharon a la cabeza de los carretones y el coronel Prescott con los Voluntarios de Clapham los escoltaron a retaguardia. Una muy excelente banda perteneciente a este último regimiento interpretó durante la marcha ‘God Save the King’, ‘Rule Britannia’, etc., y el corazón de todos los británicos se regocijó ante la visión de la escolta.

Tras haber entrado en Londres se detuvieron en el Almirantazgo y luego prosiguieron por Pall-Mall hasta St. James’Square, donde la procesión hizo un alto ante la casa del coronel Davidson y la señora Davison obsequió un par de enseñas con la leyenda ‘Buenos Aires, Popham, Beresford, Victoria’ escrita en letras de oro sobre seda azul, rodeadas por ramas de laurel. El tesoro pasó luego a través de la city hasta el Banco, donde se depositaron más de dos millones de dólares. En el frente de cada carretón figuraban las palabras ‘Caja del Tesoro’.

En las ventanas se agolpaba una cantidad poco común de espectadores ansiosos por ser testigos del triunfo de la Vieja Inglaterra. El capitán Donnelly, del Narcissus, participó de la procesión en una silla de posta” .

Nota de Aclaración: Ese mismo capitán Donnelly recibió, por entregar el tesoro, 5500 libras como flete, una comisión del 2% sobre el total, sin perjuicio de lo que le tocara como capitán, en la repartición a su ejército por la toma de Buenos Aires.

“El tesoro siguió por la city hasta el Banco de Inglaterra, donde se depositaron más de un millón de dólares”.

Sábado, 25.09.1806 – de la prensa británica

“Tal es la fertilidad del suelo, que Buenos Aires, en poco tiempo será probablemente el granero de Sudamérica”.
(…) “Las mujeres de Buenos Aires se consideran las más simpáticas y hermosas de toda Sudamérica, y su manera de vestir denota un gusto superior” (…) “El comercio de esta región bajo el ordenamiento británico, promete ser sumamente ventajoso para ella, y podría abrir mercados de incalculables posibilidades para el consumo de manufacturas británicas. En la medida en que las cargas impuestas a los habitantes sean disminuidas por el gobierno británico, sus medios de comprar nuestros productos se verán incrementados, y el pueblo, en lugar de permanecer andrajoso e indolente, se hará industrioso, y llegará a la mutua competencia por poseer no solo las comodidades, sino lo lujos de la vida”.